Igual que la levadura, puede fermentar nuestras vidas. Puede fermentar la vida del mundo. Vidas que se viven en apariencia, pero podridas por dentro. Vidas que cuidan su apariencia, pero llenas de mentira por dentro. Instituciones llenas de hipocresía. Estructuras llenas de hipocresía. Vidas llenas de hipocresía. Así como la levadura fermenta la masa de harina, también puede fermentar: El mundo. La Iglesia. El matrimonio. La sociedad. La política. La Vida Religiosa. La vida de piedad. La hipocresía corrompe la verdad. La hipocresía corrompe la vida. La hipocresía incluso puede matar. Se puede matar con visos de verdad y legitimidad. Se puede condenar con visos de buscar la verdad. Por eso hay que tener miedo a la hipocresía. Pero Jesús nos pone en alerta de que “no tengamos miedo”. La hipocresía puede matar el cuerpo bajo infinidad de títulos y razones. Pero nunca podrá matar nuestra alma. Jesús es consciente de nuestros miedos en un mundo de hipocresía. Y nos pide que no tengamos miedo. Porque nuestra verdad está en manos de Dios. Y para Dios nosotros somos los más importantes. Para Dios somos hijos de los cuales él mismo cuida. En torno a la vida de Jesús hubo demasiada hipocresía. Vivió constantemente bajo el acecho de los fariseos hipócritas. Y por eso vivió cada día en medio del peligro. Cada día estaban atentos a ver en qué podían agarrarle. Cada día estaban al ojo de cómo podía caer en sus redes. ¿A caso en su Pasión no hubo mucho de hipocresía? Hipocresía en la traición. Hipocresía en los juicios. Hipocresía en la condena. Hipocresía en la muerte como crucificado. Sin embargo: Sólo pudieron matar su cuerpo. Porque Dios salvó su alma. Y terminó resucitándolo en cuerpo y alma. Claro que hace falta mucha fe y mucha confianza en Dios. Pero para quien se fía plenamente de Dios, el miedo no existe. Podrán hacernos daño físico. Podrán matarnos. Pero antes muere el que nos mata que nosotros a quienes cree muertos. Dios se encargará de asegurar nuestra verdadera vida. Dios se encargará también de nuestra resurrección. Clemente Sobrado C. P. http://www.oleadajoven.org.ar/index.php/Articulos/10474/la-hipocres-a-es-como-una-levadura
LA HIPOCRESÍA ES COMO UNA LEVADURA.
"El Corazón de los hipócritas pertenece a Satanás"
Jesús prefería mil veces a los pecadores, antes que a ellos. ¿Por qué? Los pecadores decían la verdad sobre ellos mismos (Ciudad del Vaticano, 04 de marzo de 2015) "Si aprendemos a hacer el bien, Dios perdona generosamente todo pecado. Lo que no perdona es la hipocresía, la santidad fingida.", fue lo que expresó el Papa Francisco en la homilía de la Misa realizada en la capilla de la Casa de Santa Marta. A continuación sus palabras: Los santos fingidos, que ante el Cielo se preocupan más por aparentarlo, que por serlo de verdad, y los pecadores santificados, que más allá del mal hecho, han aprendido a hacer un bien más grande. Nunca hubo ninguna duda sobre a quién de ellos prefiere. Una invitación a la conversión ¡Dejen de hacer el mal!, aprendan a hacer el bien, defendiendo a los huérfanos y a las viudas, es decir, aquellos que nadie recuerda, entre los cuales están también los ancianos abandonados, los niños que no van a la escuela y los que no saben hacerse la señal de la Cruz. Detrás del imperativo y de la invitación está siempre la invitación a la conversión. ¿Cómo se lava el corazón? Pero ¿cómo puedo convertirme? ¡Aprendan a hacer el bien! La conversión. La suciedad del corazón no se quita como se quita una mancha: vamos a la tintorería y salimos limpios… Se quita con el «hacer», tomando un camino distinto, otro camino que no sea el del mal. ¡Aprendan a hacer el bien! Es decir el camino del hacer el bien. Y ¿cómo hago el bien? ¡Es simple! «Busquen la justicia, socorran al oprimido, brinden justicia al huérfano, defiendan la causa de la viuda». Recordemos que en Israel los más pobres y los más necesitados eran los huérfanos y las viudas: hagan justicia, vayan donde están las llagas de la humanidad, donde hay tanto dolor… De este modo, haciendo el bien, lavarás tu corazón. El Señor exagera: ¡pero es la verdad! El Señor nos da el don de su perdón. Y la promesa de un corazón lavado, es decir perdonado, viene del mismo Dios, que no lleva la cuenta de los pecados ante quien ama al prójimo. El Señor es un exagerado en el perdón Si haces esto, si vienes por este camino, al que te invito, nos dice el Señor: «aunque sus pecados fueran color escarlata, ustedes se volverán blancos como la nieve». Es una exageración, el Señor exagera: ¡pero es la verdad! El Señor nos da el don de su perdón. El Señor perdona generosamente. Pero, yo perdono hasta aquí, después veremos… ¡No, no! ¡El Señor perdona siempre todo! ¡Todo! Pero, si quieres ser perdonado, debes empezar por el camino del hacer el bien. ¡Éste es el don! Los hipócritas: corazones mentirosos El Evangelio del día presenta al grupo de los astutos, los que dicen cosas justas, pero hacen lo contrario, señaló el Santo Padre, añadiendo que todos somos astutos y siempre encontramos un camino que no es el justo, para parecer más justos de lo que somos, es el camino de la hipocresía. Estos fingen que se convierten, pero su corazón es una mentira: ¡son mentirosos! Es una mentira…Su corazón no pertenece al Señor; pertenece al padre de todas las mentiras, a satanás. Y ésta es una santidad fingida. Jesús prefería mil veces a los pecadores, antes que a ellos. ¿Por qué? Los pecadores decían la verdad sobre ellos mismos. «¡Aléjate de mí Señor que soy un pecador!», lo dijo Pedro, una vez. ¡Pero uno de ellos nunca dice esto! «Te agradezco Señor, porque no soy pecador, porque soy justo»… En la segunda semana de Cuaresma hay estas tres palabras para pensar, meditar: la invitación a la conversión, el don que nos dará el Señor, es decir un don grande, un perdón grande, y la trampa. Es decir fingir que nos convertimos, pero tomar el camino de la hipocresía - Papa Francisco Homilía en la Capilla de Santa Marta, Ciudad del Vaticano, 03 de marzo de 2015 - PildorasdeFe.net Con información de Radio Vaticana, http://es.radiovaticana.va.
http://www.pildorasdefe.net/post/noticias/IHS.php?id2=corazon-hipocritas-satanas-papa-francisco
Desecha la altivez

“Antes del quebrantamiento es la soberbia,
Y antes de la caída la altivez de espíritu”
Con el transcursos de los años de mi vida cristiana he podido ser testigo de la veracidad de este versículo, lastimosamente he visto como amigos míos, hermanos en Cristo, buenos servidores, gente entregada al ministerio han desistido del camino porque permitieron que esa semilla de altivez fuera sembrada en sus corazones, a lo mejor porque Dios había depositado en ellos algún talento especial o porque en momento determinado les entregaron cierto liderazgo en algún ministerio de la Iglesia y no pudiendo controlar esto, permitieron que la altivez se asomara en sus vida y se convirtiera en la raíz de su caída.
En todas las congregaciones hay hermanos que caen por este mal, nadie esta exento de esto, más aun cuando Dios ha depositado en ti un lindo talento o cuando tu líder espiritual te delega un privilegio en donde estarás a cargo de muchas personas.
Por lo general esta clase de personas son aquellas que tuvieron un excelente comienzo, se disponían a servir en todo lo que pudieran, no faltaban a ninguna reunión de la Iglesia, no existía un “no puedo” a la hora de servir, y el “no quiero” no estaba en su vocabulario, todo eso hace que estas personas sean por lo general personas que oran mucho y que les gusta meterse con el Señor. No digo que esto este mal, al contrario todas estas características son las que TODOS deberíamos tener, pero ahora vamos al error, ahora vamos a mencionar la piedrita en el zapato que impidió que estos hermanos tremendos en el servicio permitieran que la altivez llegara a su vida.
Hay algo que no podemos negar y es que entre mas te metes con Dios, mas conocimiento tienes y mas madurez para servir y dar un consejo tienes, o para evaluar o dar una opinión, pero si no tienes cuidado puedes estar descuidando tu corazón, puede ser que todo esto te lleve a pensar que tu eres el único que hace las cosas bien, que todos son unos acomodados en la Iglesia y que deberían ser como tu.
Cuando tu corazón comienza a permitir que la altivez llegue es cuando comienzas a ver a todos imperfectos, comienzas a sacarle los errores a medio mundo y a señalarlos de carnales, es ahí donde esta pronta la caída.
Recuerda: “antes de la caída es la altivez de espíritu”, cuando una persona comienza con estos síntomas, de no tener cuidado va ir directo a la caída, esas caídas que duelen y que te hace tragarte todas las palabras que un día dijiste, esas caídas que no están destinadas a aquellos que queremos agradar a Dios, de esas caídas tenemos que librarnos.
Hermano amado, yo te invito a que seamos humildes en cada momento, que si de repente Dios ha depositado en ti una linda cualidad, que no te sientas mejor que los demás, que no veas a los demás inferiores a ti, que ese talento que te ha dado Dios lejos te servirte de tropezadero te pueda servir para ministrar a muchos, puesto que para eso se te fue dado. Trata siempre a los hermanos igual a como los tratabas cuando no tenias privilegios en la Iglesia, que la humildad sea siempre visible, nunca te creas que ahora por ser líder de cierto ministerio te da la potestad de tratar a los demás como empleados, ten una conducta de amor y compresión por las almas, no las veas como personas llenas de errores que se merecen el infierno, mas míralas como personas que necesitan mas de Cristo y disponte a ayudarles. Jamás cambies con aquellos que un día estuvieron a tu mismo nivel, no permitas que la altivez llegue a tu vida, toma ejemplo del mejor de todos los tiempos: Cristo Jesús. Pablo dijo una vez: “no tengas mayor concepto de que el que debes tener”.
No importa cuanto sepas, que privilegio mas elevado tengas o cuan hermoso es el talento o don que Dios te ha dado, nunca permitas que tu corazón se desvíe del propósito por el cual te fue dada esa bendición, se humilde sobre todo y evita la altivez de espíritu.
El altivo caerá tarde o temprano, mas el humilde prevalecerá.
Autor: Enrique Monterroza
¡Mentiroso, Mentiroso!
"Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo" Efesios 4:25
Bueno que difícil es hablar de un tema como: “LA MENTIRA”, ¿Por qué te preguntaras?, pues por la simple y sencilla razón de que: ¿Quién de nosotros nunca a dicho una mentira?.
Pero es triste ver que hay personas que han sido gobernados por la mentira, es decir que cada día de su vida practican la mentira como que si fuera algo normal en su jornada diaria.
Lo mas difícil de creer de todo esto es que cada vez que mentimos defraudamos a Dios, pues Él en su Palabra nos manda a no mentir, no hay excusas para practicar la mentira, no hay pero que valga, ni mucho menos mentira piadosa, no hay mentira pequeña o mentira grande, TODO aquello que lleva el fin de engañar es denominado como MENTIRA.
Ahora bien ¿Qué debemos hacer nosotros como cristianos?, ¿Estas tratando de no mentir?, o definitivamente ¿Te dejas llevar por la concupiscencia de mentir?. Es por esa razón que es necesario que aprendamos las consecuencias de mentir y el porque no debemos practicar la mentira.
¿QUÉ ES MENTIRA?
Según el Diccionario de la Lengua Española, Mentira es la Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa. Por otra parte también podemos definir a la mentira como: manifestación contraria a la verdad, cuya esencia es el engaño y cuya gravedad se mide según el egoísmo o la maldad que encierra.
¿SERÁ QUE NOSOTROS MENTIMOS?
Bueno creo que es difícil decir: “NO” pues desde ese momento estaríamos mintiendo. Pero el punto no es que alguna vez hallas mentido, el punto es: ¿La mentira es como un habito diario para ti?.
Tengo que dejar en claro que no estoy a favor de la mentira, por piadosa o santa que el enemigo la quiera camuflajear. Definitivamente “Mentira”, es mentira, desde cualquier perspectiva para Dios.
Es como el pecado, el pecado es pecado no importa cuan grande parezca o cuan pequeño se muestre, de todas formas es pecado y desagrada a Dios.
Muchos quieren excusar su habito de mentir como algo que esta contra su voluntad y que lo tiene que hacer porque es necesario en algunos casos. Pero si fuera así: ¿Por qué la Biblia nos manda a no mentir?
LA MENTIRA SE PUEDE VER DESDE VARIOS PUNTOS DE VISTA.
La mentira directa: esta es la típica mentira cara a cara, es decir cuando alguien nos pregunta algo y le contestamos mintiendo pero queriendo demostrar que decimos la verdad. El típico ejemplo de esta mentira es Ananias y Safira y lo podemos ver en Hechos 5: 4.
Una media verdad: esta se da cuando alguien nos pregunta algo y nosotros queremos en parte decir la verdad, pero en parte dejar en lo secreto algo. El típico ejemplo de esta mentira es Abraham cando le dijo a Abimelec que Sara era su hermana en lugar de decirle que era su Esposa y lo podemos ver en Génesis 20:2.
Una respuesta evasiva: Es cuando nos preguntan algo y evadimos la respuesta porque no queremos decir la verdad, el ejemplo típico es Caín cuando Dios le pregunto por su hermano Abel y el esquivo la pregunta, eso lo podemos ver en Génesis 4: 9.
Un silencio: Esta se lleva a cabo cuando sabemos la verdad sobre algo y guardamos silencio, el ejemplo lo podemos ver en Judas cuando en la ultima cena Jesús se refirió a el como el que lo iba a entregar esto se encuentra en San Juan 13: 31-30
Toda una vida engañosa: Hay muchas personas “cristianas” entre comillas que dicen vivir una vida en santidad, en comunión con Dios, pero públicamente dejan mucho que desear, personas que no han comprendido que el Evangelio es practico y no tan solo teórico. En pocas palabras si decimos que andamos en comunión con Jesús y andamos en tinieblas, mentimos, la Biblia lo declara en 1 Juan 1: 6.
¿DIOS SE AGRADARA DE NUESTRA MENTIRA?
La pregunta solo tiene una lógica respuesta: ¡¡¡NO!!!. Nunca la mentira agradara al Señor, jamás, ni en sueños. Entonces ¿Por qué seguimos practicando la mentira?, ¿Por qué muchos viven vidas “cristianas” separadas de la verdad que es Jesús?, ¿No te das cuenta que al que estas engañando es a ti mismo?.
Dios no quiere que exista mentira entre su pueblo Colosenses 3:9 dice: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”. Además la Biblia dice que Dios odia la mentira: “Los labios mentirosos son abominación a Jehová; Pero los que hacen verdad son su contentamiento” Proverbios 12:22.
Si tu hasta este momento has llevado una vida en la cual practicas la mentira, quiero decirte que tu acción esta dañando tu relación con Dios, tu puedes decir: “para nada Dios me esta respaldando” y posiblemente sea cierto que estés recibiendo el respaldo de Dios, pero no es por lo recto que eres o lo limpio, sino mas bien por misericordia de Dios, pero tienes que saber que Dios anhela verte desechar la mentira, cualquiera que fuera esta en tu vida. ¿Imagínate? Si Dios te ha respaldado hasta este día aun con tus defectos, ¿Imagínate como te respaldara cuando comiences a desechar el pecado en tu vida?.
Cuando Dios habla a tu vida, es con un propósito y este es el de mejorar su relación contigo, pues Dios quiere tener una intima relación de amistad contigo, pero es necesario de deseches la mentira de tu vida y comiences a caminar en la verdad, por muy difícil que te sea, deberías comenzar a practicar el dejar la mentira.
¿CUÁL DEBERÍAS SER MI ACTITUD HACIA LA MENTIRA?
En primer lugar ABORRECERLA la Biblia dice en Salmos 119: 163 “ La mentira aborrezco y abomino; Tu ley amo”. Cuando aborrecemos la mentira comenzamos a ganar el favor de Dios para nuestra vida, es ahí en donde Dios se fijara en ti para usarte en gran manera.
En segundo lugar EVITARLA si tu sabes que hay algo que te llevara a mentir, Evítalo!!!! No tienes que buscar el fuego, pues te puedes quemar. Si hay algo el cual tú sabes que te hará caer en el pecado, entonces ¿Por qué buscarlo? Mejor evítalo, pues te sentirás mas satisfecho al evitar el pecado que al caer en el. Por otra parte debemos de evitarla porque la mentira conduce a otra mentira y así sucesivamente, pues el que miente una vez le es necesario mentir nuevamente para encubrir la primera mentira.
En tercer lugar si te es tan difícil el no mentir PIDELO EN ORACIÓN, en Salmos 119: 29 dice: "Aparata de mí el camino de la mentira, y en tu misericordia concédeme tu ley”. La Biblia nos manda a que clamemos a Dios en todo lo que necesitemos y si esto es salir de una atadura como lo es la mentira, ¿Qué estas esperando?.
Posiblemente alguna vez tu has sido victima de una mentira y ya sabes lo que es caer en las garras de la mentira. Pero que lindo saber que Dios no tendrá al Justo por Injusto lo cual quiere decir que no debes de preocuparte, pues Dios estará contigo.
Debes cuidarte de la mentira, pues en momento determinado puede ser el inicio de una larga cadena de males que pueden ocasionarte grandes problemas y porque no decirlo hasta la muerte.
Muchas veces el mentiroso se contenta por el aparente éxito de su mentira. Lo que no se da cuenta es que la Biblia dice que los mentirosos no heredaran el reino de los cielos (Apocalipsis 21:8). La mentira nunca te traerá beneficios eternos.
¿CÓMO SER LIBRE DE LA MENTIRA?
Primero tienes que confesar tu pecado, tienes que reconocer que la mentira es un pecado abominable a Dios por lo cual debes pedirle perdón. No justifiques tu mentira, ve delante de Dios y confiésale el error en el cual has caído.
Segundo Comprométete delante de Dios a ya no mentir, al realizar este acto debes tratar por todos los medios de evitar la mentira, huir de la mentira y si sin darte cuenta caes en ella, rápidamente pedir perdón y tratar de ya no caer mas.
Tercero si a pesar de todo esto sigue mintiendo, no piense que toda a terminado y que la mentira te ha ganado la batalla, pues ya no puedes mas. Al contrario quebrántate delante de Dios y pídele perdón y fuerzas para levantarte nuevamente y caminar en la verdad.
Autor: Enrique Monterroza
Las criticas y los chismes

Siembra un chisme y recogerás una cosecha de pesares.
El chismoso escucha una pequeña brisa y la convierte en un ciclón.
Contar un chisme es como arrojar barro a una pared limpia. Talvez no se quede pegado, pero siempre dejará una mancha.
No creas la mitad de lo que escuchas y no repitas la mitad de lo que crees.
Cuando escuches un comentario insidioso, quítale la mitad,luego un cuarto, y no digas nada del resto.
Ojo con la verdad a medias; es posible que hayas recibido la mitad equivocada.
El rumor es la cosa más flotante que hay. Es muy fácil hacerlo flotar, pero muy difícil hundirlo.
Decir chismes es un delito que la ley no castiga.
La única diferencia entre el calumniador y el asesino está en que el primero mata la reputación en lugar del cuerpo.
La lengua criticona recibe órdenes de un ojo inexperto, de una mente irreflexiva y de un corazón ingrato.Al echarle tierra a los demás, lo único que hacemos es ensuciarnos las manos.
Vale la pena recordar que las moradas del Cielo no se edifican con el barro que arrojamos a los demás.
Si uno acepta que no es perfecto, no anda criticando a los demás por sus errores; pero si uno se cree muy bueno entonces comienza a criticar a los demás.
La Falta de Atención a lo Eterno
Una forma específica de imprudencia es la que se funda en la separación, en la ruptura entre valoración prudencial y orientación histórico-salvlfica del vivir (cf J. RIVIÉRE, Sur te devoir d'imprévoyance). No son los pecadores, sino los prudentes los que están expuestos al desafío del escándalo de la cruz (Gál 5,1 I). La resistencia a las provocaciones del misterio determina las reducciones de horizonte que aprisionan en la lógica férrea de lo penúltimo y embotan la sensibilidad respecto a la promesa: la realidad que funda la, confianza y el contexto de las decisiones magníficas y magnánimas que hacen bello y honesto el vivir (cf D. BONHÓFFER, Ética, 22ss).
Cuando la luz no esclarece la intéligencia del vivir, las decisiones, aunque se contrasten las incertidumbres frustradas de las crisis de las ideologías, se toman basándose en aquella racionalidad reductiva que legitima los humanismos y pretende avalar con el crisma que es propio de los valores finales las propuestas de los bienpensantes.
La obediencia al misterio en lo que tiene de paradójico, arriesgado, locura, necedad, es la prerrogativa de los seguidores del Dios crucificado, el camino de los que se dejan construir como icono de Dios. Lo humano es autónomo; pero deriva de Dios, vive en él, tiende a él; prescindir de este contexto es falsificar la realidad, sustraerse a la verdad: Si se pone entre paréntesis la salvación final, la decisión se convierte en cálculo; no es ya riesgo, confianza, esperanza. Esta reducción de perspectiva influye también en la atenuación de la vigilancia respecto a las resistencias al bien legitimadas con los sofismas que se adornan con el marchamo de la experiencia y de la sabiduría (cf 1 Cor 1,22ss). Toda esta situación se acentúa cuando se conjuga con el inquieto vagar de la fantasía, que se concentra en los riesgos y peligros que acompañan el camino del justo.
Muchas valoraciones imprudentes y erróneas brotan de la inmoderada representación de las violencias, de la privación de libertad, de las situaciones de que a menudo son víctimas quienes practican la justicia. La resistencia a los perseguidores debe combinarse con el control de las representaciones necróforas que pululan en lo intimo, ofuscan la mente y retrasan el camino.
Las mentalidades que todo lo calculan con el metro del interés, del poder, de la autoafirmación; que para conseguir sus fines ceden a la manipulación, a la explotación de los otros, basándose en la lógica de los resultados inmediatos, carentes de toda perspectiva del bien humano, son cómplices y aliados de las situaciones cuya violencia experimentan los justos.
La Falsa Prudencia
La prudencia se ve comprometida no sólo por la insensatez inconcluyente y ociosa, sino también por toda una serie distinta de actitudes no menos deletéreas, debido a que a menudo tienden a confundirse con expresiones auténticas del obrar. Las falsificaciones (en pintura, en escultura, etcétera) no dejan de ser tales aunque estén realizadas con maestría. Los términos que connotan este contexto, en el cual el engaño es frecuente y que está claramente reprobado en la tradición bíblica, son muy evocativos: astucia, engaño, reticencia, rodeos, fraude, aprensión ansiosa, pávida, posesiva. Los medievales, siguiendo a la Vulgata, que traducía por "prudentia carnis" el fronema paulino (Rom 8,7), connotaban con aquel término todas las percepciones que tratan de colocar el fin en los bienes terrenos en vez de en la comunión con Dios.
Es prudencia mundana la de los intrigantes que, orientados hacia metas temporales injusta y falsamente elevadas al rango de fin supremo, reflexionan y deciden basándose sólo en ellas la conducta cotidiana. Tomás, en virtud del principio según el cual la prudencia es la recta razón en el campo de lo agible, distingue dos pecados que, aunque se oponen a la prudencia, revisten sus apariencias.
El primero depende de que la razón endereza su actividad a un fin que es bueno sólo en apariencia, no en realidad.El segundo depende del hecho de que una persona, para conseguir su fin, sea bueno o malo, se sirve de caminos simulados, fingidos y no verdaderos.
El engaño y el fraude constituyen las formas específicas que asume la astucia cuando pone en práctica el plan meditado. El primero se practica en el enredo de palabras y de hechos, en la vacuidad verbosa y sórdida a que recurren los engañadores y vendedores de humo. El fraude encarna las maquinaciones de los estrategas y los tácticos.
Distinta, aunque convergente en los .resultados, es la aprensión, angustiosa y angustiante, respecto al tener y al futuro. Estas falsas prudencias hunden sus raíces en la deformación que lleva a disociar el tener del ser, a favorecer el primero y a presumir de garantizarse a sí mismo a través del éxito, las riquezas y el poder.
La experiencia confirma lo difundido y pernicioso de esta falsificación, que impide cultivarse como inteligentes y disponibles, y que se manifiesta en las tácticas y estrategias inspiradas en el ansia de la autoconservación, de la avidez de poder, del miedo preconcebido ante lo nuevo y del todavía no, de las manías conservadoras, de todas las actitudes que impiden mantenerse con fidelidad y verdad en la historia y perseguir en una aportación recíproca la realización del bien humano.
El envidioso vigila, hace daño y destruye

La relación entre envidioso y envidiado es extremadamente compleja. Tiene un sentido unidireccional, del envidioso hacia el envidiado, no a la inversa, entre otras razones porque a menudo este último ignora la envidia que despierta en otro u otros.
Toda interacción, confirma o desconfirma la propia identidad.
La envidia es fundamentalmente una relación de odio, pero de carácter diádico. El envidioso odia al envidiado, por no poder ser como él; pero también se odia a sí mismo por ser quien es o como es.
Es practicamente imposible que el envidioso reconozca amar al envidiado, ni siquiera admirarle. Pero en tanto representa el ideal del yo, se le ama. La compulsión del envidioso respecto a la persona del envidiado procede del hecho que ama a quien odia (por ser lo que él no es), y ese amor a quien detesta (por el daño que su mera existencia le produce) , le lleva a una constante e incontrolable tendencia a la destrucción de esa figura, amada a su pesar.El envidioso es un sujeto frustrado por la no consecución de lo anhelado. Se trata de un padecimiento muy intenso. El error del envidioso es inaceptarse a sí mismo y proponerse ser otro, hace de su vida un proyecto imposible. La tristeza del envidioso procede de haber hecho de su ideal no un constructo imaginario de sí mismo, sino de otro. Lo que el envidioso no logra es su proyecto de ser el envidiado. Por eso la tristeza del envidioso , posee un tinte persecutorio.
El envidioso es suspicaz y desconfiado. En cualquier momento su actitud vigilante en la ocultación de su envidia puede cesar o decaer , o puede delatarse por haber llegado demasiado lejos o demasiado torpemente en la demolición crítica y en la difamación. Tarde o temprano el envidioso se descubre como tal y se le descalifica psicológica y moralmente.
El envidioso gasta sus mayores energías en dejar de ser el que es, para tratar de ser aquel que no puede llegar a ser. El envidioso renunciaría a sí mismo a favor de aquél a quien envidia: tarea, como he dicho, imposible, que sólo puede resolverse de mala manera: bien mediante el recurso a una fantasía improductiva, bien mediante los intentos de destrucción de aquel a quien envidia y que se constituye , sin pretenderlo, en testigo de sus autodeficiencias.
Porque la gran paradoja del envidioso, estriba en que ama/admira al que envidia, aunque para defenderse de esta intolerable admiración se empeñe en no hallar motivo para admirarlo y, en consecuencia, tampoco para envidiarlo, y se mantiene al acecho en la activa observación del envidiado, con quien se identifica de manera ambivalente: le ama/admira, porque constituye la encarnación de su ideal del yo; mas niega luego su amor/admiración hasta transformarlo en su contrario odio/desprecio, como forma de justificar su ataque y defenderse de la acusación tácita de los demás de "no ser más que un envidioso".
El envidioso no puede hacer otra cosa que envidiar.
La envidia se alimenta y rumía desde la impotencia del envidioso. Quizá en otros aspectos el envidioso es un sujeto de valores, pero carece de aquel que el envidiado posee: ésta es la cuestión.
Uno de los costos de la envidia es la destrucción del envidiado, si pudiera llegaría incluso a la destrucción física, y no es raro que fantasee con su desgracia y su muerte, para lo cual teje un discurso constante e interminable sobre las negatividades del envidiado. Rara vez el discurso del envidioso llega a ser útil, y con frecuencia el pretendido efecto de la descalificación de la imagen del envidiado resulta un fracaso total.
La envidia es una pasión extensiva . El envidioso acaba por no dejar "titere con cabeza". También ha de destruir a aquellos que admiran al que él envidia, en la medida en que le hacen ostensible la inutilidad de su esfuerzo demoledor.
La envidia es crónica e incurable ya que es una manera de instalarse en el mundo. Quien alguna vez ha tenido la experiencia dolorosa de la envidia está ya definitivamente contamindado por ella. Porque en su intimidad le desvela así mismo , la secreta deficiencia, aquella por la que , aunque muy oculta puede ser herido en la aparentemente más inofensiva interacción. Y una vez lastimado en su autoestima, el envidioso, más y más sensibilizado y susceptible, permanecerá constantemente alerta.
La envidia dura toda la vida del envidioso. Cualquiera que sean las gratificaciones externas que el envidioso obtenga, persistirá la envidia.
El envidioso no dejará de serlo por lo que ya posee; seguirá siéndolo por lo que carece y ha de carecer siempre , a saber; ser como el envidiado.
Aduladores
Los rumores como plumas en el camino
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado. Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo: "Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?", a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas". El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas. Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado", a lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas". El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna. Al volver, el hombre sabio le dijo: "Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste". Es sencillo tirar las plumas por el camino y casi imposible recuperarlas, así es también con los rumores y los chismes, no lleva mucho tiempo esparcirlos, pero una vez hecho, uno nunca puede deshacer el daño realizado.
La virtud de ser, ¿falso?
http://lafronesis.blogspot.com/
Sentido Moral o Relativismo Moral
¿Qué es el sentido moral? O en otras palabras…
Quiero decir… antes pensaba que significaba decir la verdad, hacer buenas obras, comportarme correctamente según los parámetros socialmente aceptados, ser decente, tener una imagen culturalmente estandarizada, no decir groserías, tratar cordialmente a las personas mayores, respetar las normas, no tirar papeles al suelo, taparme la boca al estornudar, y disculparme si mis intestinos me juegan una mala pasada… básicamente ser un "niño explorador".
Sin embargo, últimamente, lo estoy viendo un poco diferente a ese "modelo de perfección estándar".
Ahora considero que el sentido moral es encontrar aquello que verdaderamente te importa. Es ese "algo especial" que te importa más que cualquier otra cosa en el mundo y, que te estremece en lo más profundo de tu ser, aquello que sin lo cual no te sentirías completo y, cuando se encuentra luchar por ello, arriesgándolo todo: fama, prestigio, privilegios, reconocimiento público, sana cordura… y lo arriesgas todo, porque sientes en lo profundo de tu alma, que allí está tu futuro, que es tu vida misma, lo que te hace existir y encontrar la plenitud de tu ser. Y en esa búsqueda de plenitud, seguramente irás a contra corriente, desafiando lo parámetros preestablecidos, creando e innovando, y lo que haces parecerá aparentemente que no es honesto, que te sales del orden ya conseguido, que desafías toda autoridad, y eres objeto de los juicios y prejuicios de tu entorno.
Pero, ¿sabes qué? No importa. Porque en el corazón sientes intensamente que vale la pena. Entiendes con la razón y el corazón, que si no vas tras lo que estremece tu espíritu, podrás existir muchos años, pero sin sentirte verdaderamente vivo.





