La Luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no pudieron vencer la Luz. (juan 1,5)
Si alguna vez pierdes la fuerza del planeta tierra y te deprime pensar en lo que los seres humanos hemos hecho con él, mira esta foto.
"Esta ciudad albergaba a cerca de 50.000 personas, pero tuvo que ser totalmente abandonada luego del desastre nuclear de Chernobyl, en 1986. Debido a la exagerada cantidad de radiación, la ciudad podrá ser habitable después de miles de años."
Sin embargo, los árboles y las plantas en general, que no saben de razonamientos científicos y dotados por Dios con una fuerza impredecible, rompieron el asfalto, treparon sobre el concreto armado, invadieron oficinas, casas y edificios, ocuparon espacios que un día les pertenecieron, y donde el hombre sembró la muerte, renació la vida y se abrió paso la fecundidad. Así es todo lo que viene de Dios, que siempre es bueno.
Tarde o temprano, y tal vez más temprano de lo que imaginamos nuestros ojos contemplarán de nuevo, que el bien siempre triunfará sobre el mal, la verdad sobre la mentira, la justicia sobre la injusticia. la luz sobre la oscuridad, la bondad sobre la maldad, la vida sobre la muerte. Ningún imperio nefasto que se ufanaba de ser eterno ha sobrevivido para contarlo. Ni el Imperio Romano, ni el Imperio Nazi, ni ninguna dictadura militar o civil, de derechas o izquierdas. Al final, terminaron tragándose el mismo estiércol que lanzaron contra sus adversarios. Tanto más humillados cuanto más enaltecidos, tanto más derrotados y hundidos en su propia vergüenza cuanto más prepotentes se mostraban ante el mundo, se reían, humillaban y encarcelaban a sus detractores.
"Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido, y el mar no existe ya. Y vi a la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia que se adorna para recibir a su esposo.Y oí una voz que clamaba desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará en medio de ellos; ellos serán su pueblo y él será Dios-con-ellos; Él enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado.»Y el que está sentado en el trono dijo: «Ahora todo lo hago nuevo». Luego me dijo: «Escribe que estas palabras son ciertas y verdaderas.» Apocalipsis 21,1-5
http://padrechulalo.blogspot.com/2015/01/el-bien-siempre-triunfara-sobre-el-mal.html
El bien siempre triunfará sobre el mal
Carta abierta a Jesús Adrián Romero
CARTA ABIERTA A JESÚS ADRIÁN ROMERO
Estimado hermano en Cristo Jesús Adrián Romero, somos tocayos de aquel que dio su vida por nosotros. Tú perteneces a una iglesia evangélica, yo pertenezco a la iglesia católica. Naciste un 16 de Febrero de 1965. Yo nací tres días después un año antes. Somos de la única raza que existe en este planeta, la raza humana, por la cual Dios envió a su único Hijo (Juan 3,16). Deseo que pueda llegar a ti esta carta abierta aunque entiendo que te retirarás temporalmente de las redes sociales por lo que acabas de escribir en tu cuenta de facebook. Cito algunos trozos:
“Acabo de regresar de correr, la temperatura estaba a 5 grados con una sensación térmica de 2 grados, pero como siempre, disfrute la carrera al máximo. Cuando corro, oro y medito y hoy no fue la excepción. Durante la corrida de hoy llegue a la siguiente conclusión: HE DECIDIDO RETIRARME DE LAS REDES SOCIALES POR UN TIEMPO INDEFINIDO. Por mi bienestar emocional, el de mi esposa y el de mis hijos, considero que es la mejor decisión. Aunque soy una persona de carácter, y muy firme en mi convicciones, debo reconocer que últimamente los constantes ataques consumen mi espíritu y drenan mi alma.
Sigo siendo un cristiano evangélico de convicciones profundas. No soy ecuménico, por lo menos no en el sentido que muchos lo interpretan, (alguien que compromete sus creencias y acepta libremente lo que creen los demás), pero si soy alguien que busca las cosas que tenemos en común con otras religiones y en vez de pelear, escojo amar. Tampoco apoyo o defiendo la idolatría como muchos aseguran después de haber escuchado solo un pequeño extracto de una plática que di acerca de la idolatría en nuestra congregación. De hecho hablo en contra de la idolatría, puedes ver la plática en su totalidad
…Muchos evangélicos, (no todos) tienen dificultad para creer que alguien fuera de su fe puede encontrar la verdad. Por supuesto que estoy en desacuerdo con cosas que cree la iglesia católica, pero también estoy en desacuerdo con cosas que cree la iglesia evangélica. Somos una obra sin terminar…Reitero lo que he dicho antes: El deseo más grande de mi corazón es que el mundo conozca el gran amor de Dios mostrado en la cruz a través de su hijo Jesús y vivo cada día para que la gente conozca ese amor.” (Concluyo la cita)
Querido hermano en Cristo, yo también he tenido esa misma tentación muchas veces. Es sumamente difícil mantener la estabilidad emocional ante tanto fanatismo religioso. Pero para quienes seguimos radicalmente a Cristo, cuyo alimento es hacer la voluntad del Padre, nos toca enfrentarnos a las críticas destructivas de los fariseos de ayer y de hoy, más aferrados a tradiciones humanas y a prejuicios históricos que a la Buena Nueva del Evangelio. Decía la Madre Teresa de Calcuta: "Dios no me llamó para tener éxito, sino para cumplir su voluntad" A veces nos aplaudirán, otras nos atacarán.
Soy de esos sacerdotes que tienen pocas imágenes en su iglesia porque fui educado en la espiritualidad de San Juan de la Cruz, para quien el exceso de imágenes más estorba que ayudaba al encuentro con el Dios vivo. Conocí tus canciones en el momento que más lo necesitaba, y fueron un instrumento de bendición en momentos de tempestad, cuando flaquea la fe y sentimos desfallecer. Déjame decirte que algunos sacerdotes católicos “prohíben” cantar canciones evangélicas, muchas extraordinarias tanto en su letra como en su música. En el fondo hay un miedo a que por el analfabetismo religiosos de muchos católicos del cual muchos sacerdotes son responsables, terminen pasándose a otras iglesias. Pero sin duda, lo más doloroso es ser atacados por hermanos de la misma iglesia, que te acusan de ser católico simplemente porque has profundizado en tu fe y has descubierto la obra de Dios de este lado, como yo la he descubierto del lado de ustedes.
Suscribo lo que dices y lo parafraseo: “Muchos” católicos, “(no todos) tienen dificultad para creer que alguien fuera de su fe puede encontrar la verdad. Y déjame decirte que el Concilio Vaticano II de la iglesia Católica, que concluyó el año en que naciste, en la Constitución Lumen Gentium piensa exactamente igual que nosotros en este aspecto:
“Dios quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2,4), la Iglesia reconoce que la salvación traída por Cristo “es válida no sólo para los que creen en Cristo, sino para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de Dios de modo invisible, puesto que Cristo murió por todos (Rom 8,32) y la vocación del hombre es una misma, es decir, la vocación divina; debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de tomar contacto, bajo formas que Dios conoce, con el misterio pascual.” Aclara además el Concilio Vaticano II, que “la Iglesia se siente unida por varios vínculos con todos los que se honran con el nombre de cristianos, por estar bautizados, aunque no profesan íntegramente la fe, o no conservan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro. El Espíritu Santo...también obra en ellos con su virtud santificante por medio de dones y de gracias, y a algunos de ellos les dio la fortaleza del martirio.” Concilio Vaticano II 15 y 16
Lamentablemente una parte de la iglesia tradicionalista conservadora, se cierra a toda posibilidad de renovación impulsada en la actualidad por el Papa Francisco, y le han hecho la guerra o lo silencian, aferrándose a doctrinas humanas que no tienen fundamento en Cristo.
Gracias por tu apasionado amor a nuestro común Señor. Gracias por componer una hermosa canción a la Virgen María. Suscribo todo lo que dijiste en tu plática sobre la idolatría, hasta tal punto que a veces parece que fuera una de mis predicaciones. “Sigo siendo un cristiano” católico “de convicciones profundas. No soy ecuménico, por lo menos no en el sentido que muchos lo interpretan, (alguien que compromete sus creencias y acepta libremente lo que creen los demás), pero si soy alguien que busca las cosas que tenemos en común con otras religiones y en vez de pelear, escojo amar.”
Espero que estas palabras te sirvan de consuelo:
"Nos preocupamos en toda circunstancia de no dar a otro ningún pretexto para criticar nuestra misión; al contrario, de mil maneras demostramos ser auténticos ministros de Dios que lo soportan todo: las persecuciones, las privaciones, las angustias, los azotes, las detenciones, las oposiciones violentas, las fatigas, las noches sin dormir y los días sin comer. Se ve en nosotros pureza de vida, conocimiento, espíritu abierto y bondad, con la actuación del Espíritu Santo y el amor sincero, con las palabras de verdad y con la fuerza de Dios, con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos. Unas veces nos honran y otras nos insultan; recibimos tanto críticas como alabanzas; pasamos por mentirosos, aunque decimos la verdad; por desconocidos, aunque nos conocen. Nos dan por muertos, pero vivimos; se suceden los castigos, pero no somos ajusticiados; nos tocan mil penas, y permanecemos alegres. Somos pobres, y enriquecemos a muchos, no tenemos nada, y lo poseemos todo. 2 Corintios 6,3-10
Descansa un poco hermano. Sabes que en la Iglesia Católica estamos celebrando un tiempo litúrgico llamado “Cuaresma”, son cuarenta días de preparación para la Pascua de Cristo, su muerte y su resurrección. Este es un tiempo de tentaciones y de entrar en el desierto cara a cara por Dios para volver, muerto en nosotros el hombre viejo, y resucitados en Cristo, a dar la batalla como buenos soldados en la fe. Dios te bendiga. Mi brazo fraterno y mi oración.
“En el mundo tendrán dificultades pero ánimo: Yo he vencido al mundo” Juan 16,33
Publicado por Padre Chulalo
http://padrechulalo.blogspot.com/2015/02/carta-abierta-jesus-adrian-romero.html
“Victoria es estéril con la trampa y el dopaje”
Papa Francisco a deportistas: “Victoria es estéril con la trampa y el dopaje”
El deporte es uno de los tres caminos educativos de la vida, según el Pontífice
“El deporte es un camino educativo” para los jóvenes y los niños, dijo el Papa Francisco al recibir en audiencia a siete mil miembros de la Federación Italiana de Tenis en el Aula Pablo VI este viernes 8 de mayo.
“Hay tres pilares fundamentales para los niños y jóvenes: la educación -escolar y familiar-, el deporte y el trabajo. Cuando tenemos esos tres, contamos con las condiciones para desarrollar una vida plena y auténtica, evitando así las dependencias que envenenan y destruyen la existencia”, sostuvo en alusión a la droga y el mal ocio.
¿Por qué la Iglesia se interesa por el deporte?
En su discurso expresó que la Iglesia se interesa por el deporte porque “le preocupa el ser humano, todo el ser humano y reconoce que la actividad deportiva repercute en la formación de la persona, en sus relaciones, en su espiritualidad”.
Sucesivamente dirigiéndose a los deportistas les dijo: “Ustedes tienen una misión: ser, para los que les admiran, modelos válidos que imitar. Y también ustedes dirigentes, entrenadores y operadores de deportes, están llamados a dar un buen testimonio de los valores humanos, maestros de una práctica deportiva que sea siempre leal y límpida”.
La victoria con el dopaje es estéril
Francisco indicó que el deporte es muy competitivo pero invitó a los deportistas a no ceder a la “presión de querer lograr resultados significativos” y luego “tomar atajos, como en el caso de dopaje. ¡Que fea y estéril -exclamó- es la victoria que se alcanza haciendo trampas en las normas y engañando a los demás!”.
Para poner un ejemplo sobre el premio que espera a los atletas al final de la existencia humana, el Papa habló del apóstol Pablo: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corran de tal manera que lo obtengan”. Así lo señaló como la experiencia diaria que tiene un atleta.
Atletas al servicio de los demás
En este sentido, confirmó que san Pablo, usando la metáfora del atleta, habla de “dar un sentido último a la vida misma”. Por eso, les exhortó a encontrar más allá del juego y el deporte – “como hacen ya y con excelentes resultados” resultados duraderos – en relación la vida, “en la búsqueda del bien verdadero, sin miedo, con valentía y entusiasmo”.
Por último, pidió a los deportistas ponerse en juego “con los demás y con Dios, dando lo mejor de ustedes mismos, empleando sus vidas en lo que vale y dura para siempre. Pongan sus talentos al servicio del encuentro entre las personas, de la amistad, de la inclusión”.
http://www.aleteia.org/es/educacion/noticias/papa-francisco-a-deportistas-victoria-es-esteril-con-la-trampa-y-el-dopaje-5887387527806976
¿Somos cristianos que alejan a la gente de Jesús?
Papa Francisco: ¿Somos cristianos que alejan a la gente de Jesús?
Cristianos negociantes o mundanos o legalistas alejan a la gente de Jesús, advierte el Obispo de Roma en su homilía en Santa Marta
Hay cristianos que alejan a la gente de Jesús, porque solo piensan en su propia relación con Dios o bien porque son negociantes o mundanos o legalistas. Y hay cristianos que escuchan de verdad el grito de quien tiene necesidad del Señor: esto es, en resumen, lo que ha dicho Papa Francisco la mañana de este jueves 28 de mayo durante la misa celebrada en la capilla de Santa Marta del Vaticano.
Comentando el Evangelio del ciego Bartimeo que grita a Jesús pidiéndole ser curado y que es reprendido por los discípulos para que se calle, el Papa Francisco ha clasificado a los cristianos en tres grupos.
Hay cristianos que se ocupan únicamente de su propia relación con Jesús, una relación “cerrada, egoísta” y no escuchan el grito de los demás -ha dicho el Papa-. Este grupo de gente, también hoy, no escucha el grito de tantos que necesitan a Jesús. Un grupo de indiferentes: no escuchan, están sordos al clamor de tanta gente que necesita la salvación, que necesitan la ayuda de Jesús, necesitan a la Iglesia. Esta gente es egoísta, vive para sí misma. Son incapaces de escuchar la voz de Jesús”.
“Después -ha proseguido-, están los que escuchan este grito que pide ayuda, pero quieren hacerlo callar”. Como cuando los discípulos alejaban a los niños “para que no molestasen al Maestro”: “el Maestro era de ellos, para ellos, no para todos. Esta gente aleja de Jesús a los que gritan, a los que necesitan la fe, a los que necesitan la salvación”.
Entre estos están los “negociantes, que están cerca de Jesús”, están en el templo, parecen “religiosos” pero “Jesús los expulsó porque hacían negocio allí, en la casa de Dios”, ha puntualizado.
"Son los que “no quieren escuchar el grito de socorro, prefieren dedicarse a sus propios negocios y usan al Pueblo de Dios, usan a la Iglesia para negociar. Estos negociantes alejan a la gente de Jesús”, ha retierado, y en este grupo están los cristianos “que no dan testimonio”.
“Son cristianos de nombre, cristianos de saludos y de recibimientos, pero su vida interior no es cristiana, es mundana. Uno que se dice cristiano y vive como un mundano, aleja a los que le piden ayuda a Jesús. Después están los legalistas, a los que Jesús reprende, que cargan peso sobre las espaldas de la gente. Jesús les dedica a ellos todo el capítulo 23 de San Mateo. ‘Hipócritas, les dice, os aprovecháis de la gente’. En vez de responder al grito de quien pide ayuda, alejáis a la gente”.
Hay un tercer grupo de cristianos, ha añadido Francisco: “los que ayudan a acercarse a Jesús”. “Este grupo de cristianos viven con coherencia lo que creen y ayudan a acercarse a Jesús a la gente que pide ayuda, que pide la salvación, que pide la salud espiritual para sus almas”.
“Nos hará bien hacer un examen de conciencia”, ha concluido el Papa, para entender si somos cristianos que alejan a la gente de Jesús o la acercan, porque escuchamos el grito de tantos que piden ayuda para su propia salvación.
http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-somos-cristianos-que-alejan-a-la-gente-de-jesus-5230902783246336
Decálogo de amor para cambiar el mundo
El abecedario de la cruzada del amor
Hay un "decálogo del amor" que lo rezan todos los días miles de personas en todo el mundo, principalmente en Polonia, que fue redactado por el cardenal Stefan Wyszynski y lleva cómo título original: El abecedario de la cruzada del amor.
En él se concentran las actitudes del hombre en amar a Dios sobre todas las cosas y a los demás como a uno mismo.
El abecedario de la cruzada del amor
1.- Respeta a todas las personas porque Cristo vive en ellas. Sé sensible al otro, tu hermano.
2.- Piensa bien de todo el mundo, no pienses mal de nadie. Hasta en la persona más mala, intenta encontrar algo bueno.
3.- Habla bien de los demás, no hables mal del prójimo. Repara el daño que hayas hecho con la palabra. No siembres discordia entre la gente.
4.- Habla con todo el mundo en el lenguaje del amor. No levantes la voz. No digas palabras vulgares. No hagas daño. No hagas llorar. Tranquiliza a los demás y demuéstrales bondad.
5.- Perdónalo todo a todos. No guardes rencor. Siempre sé el primero en tender la mano para la reconciliación.
6.- Actúa siempre a favor del prójimo. Obra bien, Tal y como te gustaría que hicieran contigo. No pienses en lo que te deben a ti, sino en lo que tú debes a los demás.
7.- Compadécete activamente en el sufrimiento. Apresúrate con mucho gusto a ofrecer consuelo, consejo, ayuda y corazón.
8.- Trabaja honestamente, porque de los frutos de tu trabajo sacan provecho los demás, como tú te aprovechas del trabajo de otros.
9.- Participa en la ayuda social al prójimo. Ábrete a los pobres y a los enfermos. Comparte lo tuyo. Esfuérzate por fijarte en los necesitados a tu Alrededor.
10.- Reza por todos, incluso los enemigos.
Cardenal Stefan Wyszynski
http://www.aleteia.org/es/religion/contenido-agregado/quieres-cambiar-el-mundo-este-decalogo-del-amor-te-ayudara-a-transformar-tu-corazon-y-lo-cercano-5829707123654656
Sean pequeños y humildes, así serán grandes para Dios
El Pontífice recibe en audiencia a la Orden de los Frailes Menores
El Papa Francisco recibió este martes 26 de mayo en la Sala Clementina del Palacio Apostólico a los franciscanos reunidos en Roma para debatir dos temas representativos de su orden e identidad: la minoridad (sentirse pequeños ante Dios) y la fraternidad (abrirse a los demás).
En sus palabras de atención por la virtud de seguir a Dios sin dobles fines, el Pontífice recordó sus tiempos en Buenos Aíres diciendo que los “franciscanos” son amados por el pueblo de Dios y menos asociados por la gente común al "clericalismo".
Al respecto, contó una anécdota con el cardenal Quarracino que le confió en una oportunidad: ''En nuestras ciudades hay personas algo ''comecuras'' y cuando pasa un sacerdote le dicen alguna que otra cosa” y recordó que en Argentina a veces los sacerdotes vestidos de negro les llaman “cuervos”.
“Pero nunca, nunca, me contaba Quarracino, dicen algo cuando ven a un franciscano con el hábito ¿Por qué? -prosiguió-. Porque ustedes han heredado una autoridad en el pueblo de Dios con la minoridad, con la fraternidad, con la humildad, con la pobreza. Por favor ¡consérvenla! ¡No la pierdan! El pueblo les ama''.
Pequeños y humildes, grandes para Dios
Respecto a la minoridad, el Papa sostuvo que esta ''nos llama a ser y a sentirnos pequeños ante Dios, confiándonos totalmente a su infinita misericordia”.
El Obispo de Roma señaló que “la perspectiva de la misericordia es incomprensible para aquellos que no se ven como "menores", es decir, pequeños, necesitados y pecadores ante Dios”.
Mientras la Iglesia se prepara para abrir un Año Santo en diciembre sobre el tema de la Misericordia, evocó en su mensaje a los frailes: cuanto más conscientes somos de que “somos pecadores, más estamos dispuestos a ser salvados...".
Sentirnos pecadores y pequeños también nos lleva a “salir de nosotros mismos, de nuestros esquemas y puntos de vista personales; significa ir más allá de las estructuras -que también son útiles si se usan sabiamente–, más allá de los hábitos y las certezas”, destacó en su discurso a los franciscanos.
El Papa, que eligió llamarse Francisco por el santo de Asís, confirmó que la demostración certera de este testimonio está en la cercanía a los pobres, los necesitados, los marginados, “en una actitud auténtica de compartición y de servicio''.
La fraternidad, servicio y confianza en los demás
Por otro lado, recalcó la fraternidad como un aspecto vital del testimonio del Evangelio. Así, constató que los cristianos de la Iglesia primitiva vivían en comunión fraterna, hasta llegar al resultado de que las personas se “sorprendían al verlos tan unidos en el amor, tan disponibles para el don y el perdón mutuo”.
De esta manera, invitó a las familias religiosas a manifestar una “fraternidad concreta”. Se trata de recuperar “recíprocamente la confianza en las relaciones interpersonales, para que el mundo vea y crea, reconociendo que el amor de Cristo cura las heridas y hace de todos una cosa sola''.
El claustro del los franciscanos es el mundo entero
En este sentido, el Santo Padre aseguró que los franciscanos pueden ser testimonios de misericordia, reconciliación y paz. Y les señaló como una comunidad "en salida" ya desde sus orígenes.
El Papa reconoció en ellos el carisma abierto de san Francisco de Asís, que no quería los muros de un claustro para limitar el amor a Dios: “Se narra que cuando pidieron a los primeros hermanos que mostrasen su claustro, subieron a una colina y señalando toda la tierra hasta donde llegaba la mirada dijeron: 'Este es nuestro claustro'”.
El Papa recordó el mensaje actual de san Francisco: “¡Qué importante es vivir una existencia cristiana y religiosa sin perderse en disputas y chismes, cultivando un diálogo sereno con todos... con medios pobres, anunciando la paz y viviendo sobriamente, contentos con lo que nos ofrecen!”.
Seguidamente, les señaló que para vivir en paz y armonía se requiere un fuerte compromiso por la transparencia, en el empleo ético y solidario de los bienes, con un estilo de sobriedad y despojamiento.
Por el contrario, el Papa dijo que si los religiosos están apegados a los “bienes y riquezas del mundo”, y ponen allí la seguridad de sus vidas, “el Señor mismo les despojará de este espíritu de mundanidad para preservar el valioso patrimonio de minoridad y pobreza al que les llamó por medio de san Francisco”.
sources: ALETEIA
http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-a-franciscanos-el-pueblo-los-ama-por-la-humildad-5809742370832384
La misericordia no es contraria a la justicia
La misericordia no es contraria a la justicia, explica el Papa Francisco

VATICANO, 11 Abr. 15 / 02:45 pm (ACI).- En su Bula “Misericordiae vultus”, con la que convocó hoy oficialmente el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, el Papa Francisco rechazó que haya una oposición entre esta y la justicia.
Además, el Santo Padre destacó que “la justicia por sí misma no basta, y la experiencia enseña que apelando solamente a ella se corre el riesgo de destruirla”.
El Jubileo de la Misericordia comenzará el 8 de diciembre de este año y concluirá el 20 de noviembre de 2016.
A continuación, las palabras del Papa Francisco sobre la relación entre justicia y misericordia:
La misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer. La experiencia del profeta Oseas viene en nuestra ayuda para mostrarnos la superación de la justicia en dirección hacia la misericordia.
La época de este profeta se cuenta entre las más dramáticas de la historia del pueblo hebreo. El Reino está cercano de la destrucción; el pueblo no ha permanecido fiel a la alianza, se ha alejado de Dios y ha perdido la fe de los Padres. Según una lógica humana, es justo que Dios piense en rechazar el pueblo infiel: no ha observado el pacto establecido y por tanto merece la pena correspondiente, el exilio.
Las palabras del profeta lo atestiguan: “Volverá al país de Egipto, y Asur será su rey, porque se han negado a convertirse” (Os 11,5). Y sin embargo, después de esta reacción que apela a la justicia, el profeta modifica radicalmente su lenguaje y revela el verdadero rostro de Dios: “Mi corazón se convulsiona dentro de mí, y al mismo tiempo se estremecen mis entrañas. No daré curso al furor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín, porque soy Dios, no un hombre; el Santo en medio de ti y no es mi deseo aniquilar” (11,8-9).
San Agustín, como comentando las palabras del profeta dice: “Es más fácil que Dios contenga la ira que la misericordia”.
Si Dios se detuviera en la justicia dejaría de ser Dios, sería como todos los hombres que invocan respeto por la ley. La justicia por sí misma no basta, y la experiencia enseña que apelando solamente a ella se corre el riesgo de destruirla. Por esto Dios va más allá de la justicia con la misericordia y el perdón.
Esto no significa restarle valor a la justicia o hacerla superflua, al contrario. Quien se equivoca deberá expiar la pena. Solo que este no es el fin, sino el inicio de la conversión, porque se experimenta la ternura del perdón. Dios no rechaza la justicia. Él la engloba y la supera en un evento superior donde se experimenta el amor que está a la base de una verdadera justicia.
Debemos prestar mucha atención a cuanto escribe Pablo para no caer en el mismo error que el Apóstol reprochaba a sus contemporáneos judíos: “Desconociendo la justicia de Dios y empeñándose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios. Porque el fin de la ley es Cristo, para justificación de todo el que cree” (Rm 10,3-4).
Esta justicia de Dios es la misericordia concedida a todos como gracia en razón de la muerte y resurrección de Jesucristo. La Cruz de Cristo, entonces, es el juicio de Dios sobre todos nosotros y sobre el mundo, porque nos ofrece la certeza del amor y de la vida nueva.
Para leer el texto completo de la Bula de Convocación “Misericordiae vultus”, puede ingresar a: https://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-bula-del-papa-francisco-para-convocar-jubileo-de-la-misericordia-24882/
https://www.aciprensa.com/noticias/la-misericordia-no-es-contraria-a-la-justicia-explica-el-papa-francisco-51024/
Es humano pelear, pero no terminen el día sin hacer la paz
Papa Francisco a los niños: Es humano pelear, pero no terminen el día sin hacer la paz
VATICANO,

11 May. 15 / 10:34 am (ACI/EWTN Noticias).- “Peleo seguido con mi hermana. ¿Alguna vez te has peleado con tu familia?”, es la pregunta que hizo Chiara al Papa Francisco durante el encuentro con más de siete mil niños y jóvenes de “La Fábrica de la Paz” en el Aula Pablo VI, a lo que el Pontífice respondió: “Es humano pelear. Lo importante es que no eso permanezca, que luego se haga la paz”.
“Es una pregunta real”, dijo el Papa, y añadió: “Tengo la tentación de hacer esta pregunta: ‘Que levante la mano quien nunca se ha peleado con un hermano o con alguien de la familia’… ¡Todos lo hemos hecho! Es parte de la vida porque ‘quiero hacer un juego’… el otro quiere hacer otro, peleamos un poco… pero al final lo importante es hacer la paz”.
“Sí: peleamos, pero no se debe terminar la jornada sin hacer la paz. Tengan siempre en mente esto. A veces yo tengo razón, el otro está equivocado, ¿cómo voy a pedir perdón? No pido perdón sino que hago un gesto y la amistad sigue. Esto es posible: no dejar que haber peleado dure hasta el día siguiente. ¡Esto es malo! No terminar el día sin hacer la paz”.
Francisco recordó que “yo también he peleado muchas veces, también ahora”. “Me molesto un poco, pero siempre busco llegar juntos a la paz. Es humano pelear. Lo importante es que no eso permanezca, que luego se haga la paz. ¿Entendido?”, preguntó a los niños, que desde las gradas del Aula y sentados alrededor, escuchaban atentos a Francisco.
Finalmente, la niña volvió a preguntar al Papa si después de este encuentro “cambia realmente algo”.
“¡Siempre!”, aseguró Francisco. “Cuando hacemos algo juntos, algo bello, algo bueno, todos cambian. Todos cambian algo. Y esto nos hace bien. Seguir adelante con este encuentro nos hace bien. Todos cambian algo. ¡Nos hace tanto bien! Todos nosotros hoy debemos salir de este encuentro cambiados”, señaló.
“La Fábrica de la Paz” es una iniciativa promovida por diversas instituciones, entre ellas el Ministerio de Educación y la Conferencia Episcopal Italiana, con el objetivo de favorecer la integración multiétnica y sensibilizar a los responsables espirituales, políticos y de la educación para que utilicen un lenguaje de paz.
Sean testigos de paz, amor y oración
Para el encuentro el Papa había preparado un discurso. Sin embargo, el Pontífice prefirió responder a las preguntas de los niños y jóvenes. En el texto publicado por la Santa Sede, que se da por leído, Francisco exhorta a los menores a ser testigos de paz, amor y oración, afirmando que “el verdadero constructor de paz es el que da el primer paso hacia el otro. Y esto no es debilidad, sino fuerza, la fuerza de la paz”.
“¿Cómo se pueden terminar las guerras en el mundo, si no somos capaces de superar nuestros pequeños malentendidos y nuestras rencillas? Nuestros actos de diálogo, de perdón, de reconciliación, son los ladrillos' que se utilizan para construir el edificio de la paz'', señaló el Papa en el Aula Pablo VI.
Francisco denunció que “por desgracia las fábricas de guerra no faltan''. ''La guerra es el resultado del odio, del egoísmo, del deseo de poseer más y más y dominar a los demás. Y ustedes para combatirla se comprometen a difundir la cultura de la inclusión, la reconciliación y el encuentro … Es un buen camino, que necesita coraje y esfuerzo, para que todos entiendan la necesidad de un cambio de mentalidad, para garantizar la seguridad de los niños en el planeta, en especial de los que viven en zonas de guerra y persecución'', indicó.
Explicó que un mundo de paz se construye primero en “el entorno en el que vivimos todos los días: la familia, la escuela, el patio, el gimnasio, el oratorio”.
Asimismo, alentó a acoger “a las personas que proceden de otros países y grupos étnicos, que tienen otras tradiciones y religiones”, fomentando el conocimiento, el diálogo y la inclusión de todos “de acuerdo con las leyes del Estado”.
Francisco también invitó a los menores a “interesarse en las necesidades de los más pobres, de los que sufren más y están abandonados, también de los que están lejos. Pienso en tantos coetáneos vuestros que sólo por el hecho de ser cristianos han sido expulsados de sus hogares, de sus países, y alguno ha sido asesinado porque tenía en mano la Biblia”. “Amar a los demás, especialmente de los más desfavorecidos, significa testimoniar que cada persona es un don de Dios. Cada persona'', subrayó.
El Papa recordó que la paz es un don de Dios que debe pedirse con confianza en la oración. “Por eso es importante no sólo ser testigos de la paz y el amor, sino también testigos de la oración. La oración es hablar con Dios, nuestro Padre que está en los cielos, y confiarle nuestros deseos, nuestras alegrías y tristezas. La oración es pedirle perdón cada vez que nos equivocamos y cometemos algún pecado, convencidos de que Él siempre perdona”, aseguró.
“Su bondad para con nosotros nos insta a ser, también nosotros, misericordiosos con nuestros hermanos, perdonándolos de corazón cuando nos ofenden o nos hacen daño. Y, por último la paz tiene un rostro y un corazón: el rostro y el corazón de Jesús, el Hijo de Dios, que murió en la cruz y resucitó para dar paz a todos los hombres y a toda la humanidad. Jesús es ‘nuestra paz’ porque ha derribado el muro de odio que separa a los hombres entre sí'', concluyó.
https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-a-los-ninos-es-humano-pelear-pero-no-terminen-el-dia-sin-hacer-la-paz-73354/
El ser humano ante el mal
¿Puede el ser humano parar el mal? ¿hasta dónde puede llegar su obstinación por dañar la vida de otro? Y si el ser humano no está dispuesto a cambiar ¿puede Dios hacer algo?
¿Puede el ser humano parar el mal? ¿hasta dónde puede llegar su obstinación por dañar la vida de otro? Y si el ser humano no está dispuesto a cambiar ¿puede Dios hacer algo? El mal no sólo produce un sufrimiento psíquico en los demás. También puede llegar a paralizarlos y convertirlos en víctimas. La Shoá nos revela que hay opciones que pueden llevarnos a un punto de no retorno si dejamos adormecer nuestras conciencias y nos entregamos al reino de la indiferencia.
Toda víctima suele preguntarse ¿por qué a mi? ¿por qué Dios lo permitió? Y si lo evita para algunos ¿por qué no para todos? Lo más usual es creer en un Dios retributivo que permite el mal como prueba de fe. Algo absurdo, al menos desde lo que nos revela la vida de Jesús. Ante la pregunta ¿dónde está Dios cuando alguien padece el mal?, Elie Wiesel responde: «tres cuellos fueron introducidos en tres lazos. ‘Viva la libertad’, gritaron los adultos. Pero el niño no dijo nada.¿Dónde está Dios? preguntó uno detrás de mí. Las tres sillas cayeron al suelo. Nosotros desfilamos por delante. Los dos hombres ya no vivían, pero la tercera cuerda aún se movía. El niño era más leve y todavía vivía. Detrás de mí oí que el mismo hombre preguntaba: ¿Dónde está Dios ahora? Y dentro de mí oí una voz que me respondía: ‘ahí está, colgado de la horca‘».
¿Cómo aceptar esto? Hans Jonas sostiene que «si a pesar del mal se quiere mantener la fe en Dios, entonces sólo queda la eliminación de alguno de sus atributos clásicos: o bien la omnipotencia, o bien la bondad suprema». El imaginario religioso actual sigue sosteniendo la imagen de un Dios omnipotente que actúa con razones ocultas y permite ciertos hechos trágicos. Incluso, considera que la compasión es algo incompatible con la justicia divina. Sin embargo, para Jesús Dios hace lo que los poderosos no hacen: toma postura a favor de todas las víctimas y rechaza a los victimarios. Cabe la pregunta sobre la imagen que tenemos de Dios ¿Es la que nos enseñaron de pequeños? ¿un Dios sin rostro? ¿selectivo? (Cf. Regresar a Jesús de Nazaret, PPC).
El rabino Hugo Gryn contaba que «en los campamentos de concentración había descubierto a Dios, pero No el Dios de mi juventud. A ese lo perdí en los crematorios de Auschwitz cuando no hizo nada. Pero luego, cuando pude ver con claridad las distintas experiencias, entonces lo redescubrí. Y cuando miro retrospectivamente a mis experiencias y sufrimientos, y veo que aún estoy vivo, no me queda nada más a quien respetar en este mundo, sino a Dios».
El mal es causado y permitido por el mismo ser humano, fruto de un proceso de deshumanización que niega su dignidad humana y le hace olvidar su trascendencia. Ciertamente ahí no cabe el Dios de la vida que revela Jesús, sino la ceguera de quien deja de hacer el bien porque se habituó al mal. La libertad humana es todo un reto, pero conlleva consecuencias. Tanto así que Dios la respeta hasta el extremo.
Para contactar con Rafael Luciani: rlteologiahoy@gmail.com, @rafluciani
http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/el-ser-humano-ante-el-mal-5840636812984320
Soy un homosexual en busca de Dios
Lo encuentro, después huyo y después me alcanza de nuevo, incluso en los lugares más oscuros.
Si hace tiempo se buscaba “Eliseo del Deserto”, la primera sugerencia que salía era “fake”, o sea “falso”, identidad tarocca. Eliseo del Deserto es el pseudónimo que uso para escribir. Soy un bloguero que gozó de cierta popularidad en verano de 2013, cuando escribí una carta al Papa Francisco. Eran los días de la Jornada Mundial de la Juventud en Río, y de la memorable rueda de prensa en la que dijo “quién soy yo para juzgar”.
Me sentí interpelado por el pontífice, porque soy homosexual y busco a Dios desde siempre, lo encuentro, después huyo y luego me alcanza de nuevo, incluso en los lugares más oscuros en los que me escondo. El Papa Francisco nos ha acostumbrado a oír hablar de estos lugares: son las periferias de la existencia. La mía es una periferia moral, de quien no se acepta, de quien intenta saciar su sed de amor en el sexo, de quien quisiera seguir a Dios, pero se siente un paria.
Así, me ofrecí voluntario. “Querido Papa Francisco, quiero ir yo a las periferias de la homosexualidad, para llevar la luz de Dios, ¡reza por mi!”; nunca recibí respuesta, pero desde ese día, de todo el mundo, chicos y chicas, hombres y mujeres que comparten mi misma situación, me escriben pidiéndome un consejo o sencillamente un poco de amistad.
No faltan los que no me soportan porque según ellos doy una imagen falsa del mundo gay. Les molesta también que escriba en el diario “La Croce” (diario católico italiano, n.d.t.), pero no puedo callar. Estoy aquí para revelaros el falso mito del mundo gay, falso a partir precisamente de la palabra que lo describe, “gay” (alegre), porque no hay serenidad ni alegría en él. Se necesita ostentar colores, brillos y alegría donde sólo hay una vorágine que llenar. Un mundo que es solo apariencia porque dentro no se puede estar, hace demasiado daño.
La homosexualidad, un argumento cada vez más incandescente. Un avispero que si no llevas cuidado te desencadena encima enjambres de avispas enfurecidas; como le sucedió a Guido Barilla, acusado de homofobia por haber declarado que quería poner en sus anuncios sólo modelos de familia tradicional, y obligado a un mea culpa público. Le escribí también una carta, muy criticada, donde le pedí perdón en nombre de la comunidad LGBT por las ofensas que había recibido.
Pero ¿el motivo de la lucha de los LGBT está totalmente equivocado? No. Aunque la homofobia es un falso mito, no lo es el bullying. Fenómeno que no se dirige exclusivamente contra los homosexuales, pero yo lo he sufrido, sé lo que significa. Estamos de acuerdo en que en las escuelas no es lícito promover la teoría de género, pero estoy convencido de que es necesario promover el valor de la diferencia, sin que esto menoscabe a otros, como sucede por ejemplo en las escuelas en las que se quita el crucifijo por respeto a las demás religiones.
¿Los católicos tienen siempre razón? No. La indignación que exhiben algunos post en Facebook y Twitter da náuseas. Un católico no puede escandalizarse, porque debería saber que él no es mejor que los demás. Pienso siempre en santa Teresita, cuando escribía que si ella no tenía pecados graves en la conciencia era sólo porque la Misericordia de Dios la había preservado, y con todo se consideraba una gran pecadora.
Sostengo desde siempre la necesidad de manifestarse por la defensa de la libertad de expresión, por los derechos de la familia y de los niños; he participado en las reuniones de la Manif pour Tous y en las veladas de los Sentinelle in Piedi, pero creo que ha llegado el momento de ir más allá.
Noto que los corazones se endurecen cada vez más, enrocados en ideales cada vez más parecidos a ideologías, que nos llevan lejos de la esperanza y del amor que debemos en cambio seguir y testimoniar.
En algunos casos ya no encuentro ninguna diferencia entre la militancia LGBT y la militancia católica.
Precisamente en estos tiempos en los que el Papa quiere renovar el rostro de la Iglesia, también nosotros tenemos que cambiar de actitud. Perdonad la banalidad de la expresión, pero ¡tenemos que ser más simpáticos! Debemos sobre todo volver a esperar, también en este tiempo en el que parece que todo se derrumba.
Quisiera concluir esta presentación mía con las palabras que Elliot hizo pronunciar a Tomás Becket en su representación “Asesinato en la Catedral”. Palabras que dan sentido también a mi deseo de escribir en un diario que tiene un título comprometido: “La Croce”.
El arzobispo Tomás Becket, riñendo a los sacerdotes que querían cerrar las puertas de la catedral de Canterbury para defenderle de los enemigos que le querían matar, dice: “¡Desatrancad la puerta! (…) La Iglesia estará abierta, incluso a nuestros enemigos” “No estamos aquí para triunfar con la lucha, con la estratagema o la resistencia. Ni luchar con bestias, como hombres. Con la Bestia luchamos ya y fue conquistada. Sólo podemos conquistar ahora con el sufrimiento. Es la victoria más fácil. Ahora es cuando llega el triunfo de la Cruz. Ahora, abrid la puerta”.
Artículo publicado en italiano originalmente en el diario La Croce
http://www.aleteia.org/es/estilo-de-vida/articulo/soy-un-homosexual-en-busca-de-dios-5855474209521664?page=2
¿Cómo crecemos?
Crecerás cuando te decidas a cambiar interiormente y aprendas a dar frutos.
Todo ser humano es capaz de crecer interiormente cuando:
- No hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.
- Acepta la realidad y tiene aplomo de vivirla.
- Acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.
- Asimila lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.
- Se supera, se valora, y sabe dar frutos.
- Abre camino dejando huellas, asimila, experiencias… ¡Y siembra raíces!.
- Se impone metas, sin importar comentarios, ni prejuicios; cuando da ejemplo sin importarle burlas, ni desdenes; cuando cumple con su labor, sin importarle los otros pareceres.
- Se es fuerte por carácter, sostenido por formación, y sensible por temperamento….! Y humano por nacimiento!.
- Enfrenta el invierno aunque pierda las hojas. Recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante el polvo.
- Es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse, con residuos de flores….! Y de encenderse con residuos de amor…!
- Ayuda a sus semejantes, se conoce a sí mismo y da a la vida más de lo que recibe.
- Se planta para no retroceder… Cuando se defiende como águila para no dejar de volar….! Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.
Entonces… ¡Uno crece!
Cuando callas
Guardar silencio puede ser una muestra de sabiduría y prudencia, pero también un signo de temor y complicidad.
Cuando callas, también hablas de ti mismo.
Cuando callas un secreto, conozco tu fidelidad de amigo.
Cuando callas tu propio dolor, conozco tu fortaleza.
Cuando callas ante el dolor ajeno, conozco tu impotencia y tu respeto.
Cuando callas ante la injusticia, conozco tu miedo y tu complicidad.
Cuando callas ante lo imposible, conozco tu madurez y dominio.
Cuando callas ante la estupidez ajena, conozco tu sabiduría.
Cuando callas ante los fuertes y poderosos, conozco tu temor y cobardía.
Cuando callas ante lo que ignoras, conozco tu prudencia.
Cuando callas tus propios meritos, conozco tu humildad y grandeza.
El Silencio es el tiempo donde el sabio medita,
La cárcel de la que huye el necio
Y el refugio donde se esconden los cobardes.
Siembra para ser tú mismo…
George Eliot (1819-1880)
http://encuentra.com/reflexiones_de_valor/cuando_callas_14315/
Una historia de milagros
Todos los días suceden milagros, tener vida es uno de ellos…
res personas iban caminando por una vereda de un bosque; un Sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante -alumno del Sabio-.
Fue entonces cuando el poderoso dirigiéndose al Sabio dijo:
- Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa y que incluso puedes hacer milagros.
- Soy una persona vieja y cansada… ¿Como crees que yo podría hacer milagros? -respondió-
- Me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos… esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso.
- ¿Te referías a eso?… Tú lo has dicho, esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso… no un viejo como yo. Esos milagros los hace Dios, yo solo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, y todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.
- Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tú haces… muestrame un milagro para poder creer en tu Dios.
Ante la insistencia de aquél hombre poderoso, el Sabio aceptó mostrarle tres milagros. Y así, con la mirada serena y sin hacer ningún movimiento le preguntó:
- ¿Esta mañana volvió a salir el sol?
- Si, claro que si.
- Pues ahi tienes un milagro….. el milagro de la luz.
- No, yo quiero ver un verdadero milagro, oculta el sol, saca agua de una piedra…. mira, hay un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas.
- ¿Quieres un verdadero milagro? No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos dias?.
- ¡Si! Fue varón y es mi primogenito.
- Ahi tienes el segundo milagro…. el milagro de la vida.
- Sabio, tu no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro…
- ¿Acaso no estamos en época de cosecha? Hay trigo y sorgo donde hace unos meses solo habia tierra…
- Si, igual que todos los años.
- Pues ahí tienes el tercer milagro…
- Creo que no me he explicado. Lo que yo quiero…
Sus palabras fueron cortadas por el Sabio, quien convencido de la obstinación de aquel hombre y seguro de no poder hacerle comprender la maravilla que existe en todo aquello que le había mostrado señaló:
- Te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podia hacer por ti… Si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer.
Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiró muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El Sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda. Cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían el Sabio y su alumno, el Sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomó al conejo, soplo sobre el y sus heridas quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado:
- Maestro te he visto hacer milagros como este casi todos los días, ¿Por qué te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿Por que lo haces ahora que no puede verlo?
- Lo que el buscaba no era un milagro, sino un espectáculo. Le mostré tres milagros y no pudo verlos. Para ser rey primero hay que ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno… no puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día. Cuando aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu vida, ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios te da todos los días sin que tú se los hayas pedido. Entonces te darás cuenta de que Su Misericordia sobrepasa con sus milagros más de lo que tú podrías imaginar o pedir.
http://encuentra.com/reflexiones_de_valor/una_historia_de_milagros_14366/
Ponerse en el lugar de los demás
Este breve relato habla por sí solo de la importancia de saber tratar a la gente. De cómo podemos ser una oportunidad para quien parece no merecerla.
«Había un joven que llevaba tres o cuatro minutos paseando una y otra vez por delante de la oficina y mirando al interior. Por fin —cuenta William Saroyan— entró y fue al mostrador. Spangler lo vio y salió a atenderlo. El joven sacó un revólver del bolsillo derecho del abrigo y lo sostuvo con mano temblorosa: “Déme todo el dinero. Todo el mundo está matando a todo mundo, así que no me importa matarlo a usted. Ni tampoco me importa que me maten. Estoy nervioso y no quiero problemas, así que déme todo el dinero deprisa”.
»Spangler abrió el cajón del dinero y sacó el dinero de diversos compartimentos. Colocó el dinero, billetes, paquetes de monedas y monedas sueltas, sobre el mostrador, delante del chico: “Te daría el dinero de todos modos, pero no porque me estés apuntando con un arma. Te lo daría porque lo necesitas. Ten. Es todo el dinero que hay. Cógelo y luego toma un tren a casa. Vuelve con los tuyos. Yo no informaré del robo. Pondré el dinero de mi bolsillo. Aquí hay unos setenta y cinco dólares.”
»Esperó a que el chico cogiera el dinero, pero el chico no lo tocó. “Lo digo en serio, coge el dinero y vete. Lo necesitas. No eres ningún criminal y no estás tan enfermo como para no poder curarte. Tu madre te está esperando. Este dinero es un regalo que yo le hago. Si lo coges no serás un ladrón. Tú coge el dinero, guarda ese arma y vete a casa. Tira el arma en alguna parte, así te sentirás mejor.”
»El joven volvió a guardarse el arma en el bolsillo del abrigo. Luego se tapó la boca con la mano temblorosa que había estado sosteniendo el arma: “Lo que tendría que hacer es pegarme un tiro”. “No digas locuras —dijo Spangler, mientras juntaba todo el dinero y se lo daba al joven—, aquí está el dinero, cógelo, vete a casa y ya está. Si quieres, deja el arma aquí conmigo. Ten tu dinero. Si necesitas usar un arma para conseguir dinero, entonces es tuyo. Sé cómo te sientes porque yo me he sentido igual. Todos nos hemos sentido igual. Los cementerios y las prisiones están llenos de buenos chicos norteamericanos que han tenido mala suerte y han vivido malas épocas. No son criminales.”
»El joven se sacó el arma del bolsillo y se la pasó por encima del mostrador a Spangler, que la metió en el cajón del dinero: “No sé quién es usted, pero nadie me ha hablado nunca como me ha hablado usted. No quiero el arma y no quiero el dinero, y sí, me voy a casa. Vine hasta aquí gorreando el dinero y volveré gorreando.”
»”Ven aquí y siéntate”, le dijo Spangler. El joven fue a la silla contigua a la mesa de Spangler. Éste se sentó sobre la mesa. El chico tenía tuberculosis. Hablaron un rato. “Nada tiene sentido para mí. No me gusta la gente. No los quiero cerca de mí. No confío en ellos. No me gusta la forma en que viven ni la forman en que hablan ni las cosas en las que creen ni la forma en que se empujan los unos a los otros. Simplemente estoy cansado y harto y asqueado. No me interesa nada. No puedo darle las gracias lo bastante por lo que ha hecho usted y por la clase de ser humano que es usted, pero tengo que decirle que si usted me hubiera sido hostil le habría pegado un tiro. No he entrado aquí armado en busca de dinero. He entrado aquí con un arma para averiguar si usted era un hombre decente de verdad. Durante mucho tiempo he despreciado a todo el mundo, y de pronto, a miles de kilómetros de casa, en una ciudad extraña, he encontrado a un hombre decente. No me lo podía creer. Tenía que averiguarlo. Quería que fuera cierto, porque llevo años diciéndome: «Quiero conocer a un solo hombre no corrompido por el mundo para poder estar yo también no corrompido, y así poder vivir y creer.» No estaba seguro la primera vez que nos vimos pero ahora sí. No quiero nada más de usted. Ya me ha dado todo lo que quiero. No me puede dar nada más.”»
Este breve relato habla por sí solo de la importancia de saber tratar a la gente. De cómo podemos ser una oportunidad para quien parece no merecerla. De que muchos hombres tienen unas razones misteriosas que le empujan a obrar de una manera equivocada, pero pueden cambiar. Siempre es mejor no hacer juicios precipitados, descubrir lo que realmente el otro necesita, ponernos en su lugar, situarnos dentro de sus sentimientos. Así seremos más justos.
Hacer Familia nº 151, X.06
http://www.interrogantes.net/
http://encuentra.com/reflexiones_de_valor/ponerse_en_el_lugar_de_los_demas_14382/
Dios juzgará al justo y al malvado
"Yo he visto algo más bajo el sol: en lugar del derecho, la maldad y corrupción; y en lugar de la justicia, la iniquidad. Entonces me dije a mí mismo: Dios juzgará al justo y al malvado, porque hay un tiempo para cada cosa y para cada acción”. Eclesiastés 3,16
Ojo que se trata de un pasaje de hace Cuatro Mil años, y parece un reporte del noticiario de hoy, o bien del chisme político de moda en nuestros países. Cuando se dice corromper se habla textualmente de echar a perder algo bueno, dañar o ver como se pudre algo que podía dar cosas buenas de sí. Se corrompen sistemas, personas e instituciones, produciendo esto una tristeza en el alma muy difícil de consolar, a la vez que un clamor de justicia que queda sin satisfacer por lo menos en los parámetros que quisiéramos para ver un juicio justo en acción. El autor de este escrito se da cuenta de que esto existe, pero tiene la vista un poco más arriba de la mayoría y está claro de que Dios al final, no va a dejar pasar nada sin antes haberlo filtrado por su juicio. Dice un viejo refrán que: “el poder corrompe…y el poder absoluto, corrompe absolutamente”. No es por nada que en la liturgia una vez que terminamos de decir juntos y en voz alta la oración del Padre Nuestro, confesamos a todas luces y como respuesta final: “Tuyo es el Reino, tuyo es el poder y la Gloria… por siempre Señor”. No son pocos los casos en los que la vida sigue dando vueltas y después de mucho tiempo pasa factura y cobra justicia. Hasta programas de televisión hay a este respecto en los que casos congelados por falta de pruebas reviven y vienen a ejercer castigo con el que se creía salvado por la mentira. El mismo Jesús diría que en cuestión de violencia nos ponemos un estigma encima que nos condena al final con la misma medida: “el que a espada vive, a espada morirá”. Si eso llega a pasar en nuestro muy breve ciclo de vida, ¿qué será en frente del Trono Mayor?, en donde no hay salida posible, a menos que Jesús sea tu abogado defensor. El autor de Eclesiastés ni siquiera se complica en llegar a esta conclusión, lo deduce, se da cuenta de que todo tiene un tiempo, y de que no hay nadie que pueda romper la regla. El mismo Jesús la cumple, pues como ser humano que era, muere, pasa el juicio con toda inocencia, pero hace la excepción superando todo y resucitando, que es el plan magistral para nosotros también. Se vale pedir justicia, se debe pedir justicia, pero igual debes descansar en Dios que no acostumbra a quedarse con nada, aplíquese a bondad o a juicio, de él nadie puede burlarse, y la verdad, si lo vemos como el escritor de Eclesiastés nos vemos bastante ridículos queriendo pensar que nada va a pasar, que nadie se va a dar cuenta, que no habrá consecuencias, frente a Dios que todo lo ama, pero igual todo lo ve. Y más que castigarnos hace que el peso del mal que hemos sumado nos ponga la sentencia que con toda simpleza quisimos para nosotros al final de nuestra vida. Ora por ti, ora por los que hoy creen que nada les pasará con el mal hacen a sus hermanos, pide a Dios Misericordia y deja en sus manos la justicia divina y final. Sé libre y que Dios te use para alimentar a los que tienen hambre y sed de Justicia.
http://tinvalro.macmate.me/tinvalro.macmate.me/Un_dia_a_la_vez/Entradas/2013/12/13_Entrada_2.html
Los celos, las envidias y los cotilleos destruyen a las comunidades cristianas
Los cristianos deben cerrar las puertas a los celos, las envidias y las murmuración que dividen y destruyen a nuestras comunidades: es la exhortación lanzada por Papa Francisco, esta mañana, en la Misa, presidida en Santa Marta en las sexta jornada de oración por la unidad de los cristianos.
La reflexión del Papa ha partido de la primera lectura del día que habla de la victoria de los israelitas sobre los filisteos gracias a la valentía del joven David. La alegría de la victoria se transforma enseguida en la tristeza y en los celos del rey Saúl ante las mujeres que alaban a David por haber matado a Goliat. Entonces “esa gran victoria, afirma Papa Francisco, comienza a convertirse en derrota en el corazón del rey” en el que se insinúa, como sucede a Caín, “el gusano de los celos y de la envidia”. Y como Caín con Abel, el rey decide asesinar a David.
“Así funcionan los celos en nuestros corazones, observa el Papa, es una inquietud mala, que no tolera que un hermano o una hermana tenga cualquier cosa que yo no tengo”. Saúl, “en vez de alabar a Dios, como hacían las mujeres de Israel, por esta victoria, prefiere encerrarse en sí mismo, amargarse” y “cocinar sus sentimientos en el caldo de la amargura”.
“La envidia lleva a asesinar. La envidia lleva al asesinato. Ha sido esta puerta, al puerta de la envidia, por la que el diablo ha entrado en el mundo. La Biblia dice: ‘Por la envidia del diablo entro en el mal en el mundo’. La envidia y los celos abren las puertas a todas las cosas malas. También divide la comunidad. Una comunidad cristiana, cuando sufre, algunos de sus miembros, de envidia, de celos, termina dividida: unos contra los otros. Es un veneno fuerte este. Es un veneno que encontramos en la primera página de la Biblia con Caín”.
En el corazón de una persona golpeada por los celos y la envidia, destaca de nuevo el Papa, suceden “dos cosas clarísimas”. La primera cosa es la amargura: “La persona envidiosa, la persona celosa es una persona amarga: no sabe cantar, no sabe alabar, no sabe lo que es la alegría, siempre se fija ‘en lo que tiene aquel que yo no tengo’. Y esto lo lleva a la amargura, una amargura que se traslada a toda la comunidad. Estos son los sembradores de amargura, y el segundo comportamiento, que lleva a los celos y la envidia, son las murmuraciones. Porque este no tolera que el otro tenga algo, la solución es humillarlo, para que yo esté un poco más alto. Y el instrumento son las murmuraciones. Busca siempre y te darás cuenta de que detrás de una murmuración están los celos y la envidia. Los cotilleos dividen a la comunidad, destruyen a la comunidad, son las armas del diablo”.
“Cuantas bellas comunidades cristianas”, exclamó el Papa, iban bien, pero después en uno de los miembros ha entrado el gusano de la envidia y de los celos y, con esto, la tristeza, el resentimiento del corazón y las murmuraciones. “Una persona que está bajo la influencia de la envidia y de los celos, afirma, mata”, como dice el apóstol Juan: “Quien odia a su hermano es un homicida”. Y “el envidioso, el celoso, comienza a odiar al hermano”.
"Recemos por nuestras comunidades cristianas, para que esta semilla de la envidia no sea sembrada entre nosotros, para que la envidia no ocupe un lugar en nuestro corazón, en el corazón de nuestras comunidades y así podamos seguir adelante en la alabanza al Señor, alabando al Señor, con la alegría. Es una gracia grande, la gracia de no caer en la tristeza, en el resentimiento, en los celos y la envidia”.
http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/papa-francisco-los-celos-las-envidias-y-los-cotilleos-destruyen-a-las-comunidades-cristianas-5874533928009728
Advertencia del Papa Francisco contra los celos, la envidia y el chisme
VATICANO, 23 Ene. 14 / 01:09 pm (ACI).- Que los cristianos cierren las puertas a los celos, envidias y habladurías que dividen y destruyen nuestras comunidades, fue la exhortación lanzada por el Papa Francisco esta mañana en la Misa presidida en la Casa de Santa Marta.
Según señala Radio Vaticano, la reflexión del Papa partió de la primera lectura del día que habla de la victoria de los israelitas sobre los filisteos gracias al coraje del joven David. La alegría de la victoria se trasforma rápidamente en tristeza y celos del rey Saúl ante las mujeres que alaban a David por haber matado a Goliat.
Entonces, “aquella gran victoria –afirmó el Santo Padre– comienza a convertirse en derrota en el corazón del rey” en el que se insinúa, como ocurrió con Caín, el “gusano de los celos y de la envidia”. Como Caín con Abel, el rey decide asesinar a David.
“Así actúan los celos en nuestros corazones –observó el Pontífice– es una mala inquietud, que no tolera que un hermano o una hermana tengan algo que yo no tengo”. Saúl, “en vez de alabar a Dios, como hacían las mujeres de Israel, por esta victoria, prefiere encerrarse en sí mismo, amargarse”, “cocinar sus sentimientos en el caldo de la amargura”.
“Los celos llevan a matar. La envidia lleva a matar. Justamente fue esta puerta, la puerta de la envidia, por la cual el diablo entró en el mundo. La Biblia dice: ‘Por la envidia del diablo entró el mal en el mundo’. Los celos y la envidia abren las puertas a todas las cosas malas. También dividen a la comunidad. Una comunidad cristiana, cuando sufre –algunos de los miembros– de envidia, de celos, termina dividida: uno contra el otro. Este es un veneno fuerte. Es un veneno que encontramos en la primera página de la Biblia con Caín”.
En el corazón de una persona golpeada por los celos y por la envidia, subrayó el Pontífice, ocurren “dos cosas clarísimas”. La primera cosa es la amargura.
“La persona envidiosa, la persona celosa es una persona amargada: no sabe cantar, no sabe alabar, no sabe qué cosa sea la alegría, siempre mira ‘qué cosa tiene aquel y que yo no tengo’. Y esto lo lleva a la amargura, a una amargura que se difunde sobre toda la comunidad. Son, estos, sembradores de amargura”.
La segunda actitud, explicó, “que lleva a los celos y a la envidia, son las habladurías. Porque este no tolera que aquel tenga algo, la solución es abajar al otro, para que yo esté un poco más alto. Y el instrumento son las habladurías. Busca siempre y tras un chisme verás que están los celos, está la envidia. Y las habladurías dividen a la comunidad, destruyen a la comunidad. Son las armas del diablo”.
“Cuántas hermosas comunidades cristianas van bien, pero luego en uno de sus miembros entra el gusano de los celos y de la envidia y, con esto, la tristeza, el resentimiento de los corazones y las habladurías”.
“Una persona que está bajo la influencia de la envidia y de los celos mata”, como dice el apóstol Juan: “Quien odia a su hermano es un homicida”. Y “el envidioso, el celoso, comienza a odiar al hermano”.
Para concluir, el Santo Padre pidió rezar “por nuestras comunidades cristianas, para que esta semilla de los celos no sea sembrada entre nosotros, para que la envidia no encuentre lugar en nuestro corazón, en el corazón de nuestras comunidades, y así podremos ir adelante con la alabanza del Señor, alabando al Señor, con la alegría. Es una gracia grande, la gracia de no caer en la tristeza, del estar resentidos, en los celos y en la envidia”.
https://www.aciprensa.com/noticias/energica-advertencia-del-papa-francisco-contra-los-celos-la-envidia-y-el-chisme-66166/
No juzgues a nadie antes de tiempo
Muchas veces somos rápidos en opinar y juzgar a los otros, sin conocer la realidad que vive.
Cultivemos la prudencia y misericordia.
Un médico entró en el hospital de prisa después de haber sido llamado a una cirugía urgente. Él contestó a la llamada lo antes posible, se cambió de ropa y se fue directamente al bloque de la cirugía. Encontró el padre del niño ir y venir en la sala de espera para el médico. Una vez al verlo, el padre gritó: “¿Por qué tomaste todo este tiempo por venir? ¿No sabes que la vida de mi hijo está en peligro? ¿No tienes sentido de la responsabilidad?”
El médico sonrió y dijo: “Lo siento, yo no estaba en el hospital y me vine lo más rápido que pude después de recibir la llamada… Y ahora, me gustaría que se calme para que yo pueda hacer mi trabajo”
“¿Que me calme? ¿Qué pasaría si fuera su hijo el que estuviera en esta habitación ahora mismo? ¿Estarías calmado?” Si su hijo se estuviera muriendo ahora qué harías? “, Dijo el padre enojado
El médico volvió a sonreír y contestó: “Vamos a hacer todo lo posible, con la gracia de Dios.”
“Dar consejos cuando no estamos en cuestión es tan fácil”, murmuró el padre.
La cirugía se llevó algo más de una angustiosa hora; al final el médico salió feliz: “¡Gracias a Dios! ¡Su hijo se ha salvado!”
Y sin esperar la respuesta del padre el doctor muy apurado mira su reloj y sale corriendo. Mientras se marchaba le dijo “Si tiene alguna pregunta, diríjase a la enfermera.”
“¿Por qué el es tan arrogante? No podía esperar algunos minutos mas para preguntarle sobre el estado de mi hijo?”
La enfermera respondió, con lágrimas en su rostro: “El hijo del doctor murió ayer en un accidente de carretera, y el medico estaba en la funeraria cuando usted le llamó para que realizara la cirugía de su hijo. Ya le salvó la vida a su hijo, déjelo ir. Se fue corriendo para terminar el entierro de su hijo.”
Nunca juzgues a nadie.
-
Fuente: FrayNelson.com
http://www.pildorasdefe.net/post/reflexiones/IHS.php?id2=no-juzgar-otros-antes-tiempo
Disfraces de la soberbia
Conoce los 8 disfraces de la soberbia y cómo desenmascararla
Si la soberbia enseña la cara, su aspecto es repulsivo, por eso una de sus estrategias más habituales es esconderse, disfrazarse y confundir.
Un escritor va paseando por la calle y se encuentra con un amigo. Se saludan y comienzan a charlar. Durante más de media hora el escritor le habla de sí mismo, sin parar ni un instante. De pronto se detiene un momento, hace una pausa, y dice: "Bueno, ya hemos hablado bastante de mí. Ahora hablemos de ti: ¿qué te ha parecido mi última novela?".
Es un ejemplo gracioso de actitud vanidosa, de una vanidad bastante simple. De hecho, la mayoría de los vicios son también bastante simples. Pero en cambio la soberbia suele manifestarse bajo formas más complejas que las de aquel fatuo escritor. La soberbia tiende a presentarse de forma más retorcida, se cuela por los resquicios más sorprendentes de la vida del hombre, bajo apariencias sumamente diversas. La soberbia sabe bien que si enseña la cara, su aspecto es repulsivo, y por eso una de sus estrategias más habituales es esconderse, ocultar su rostro, disfrazarse. Se mete de tapadillo dentro de otra actitud aparentemente positiva, que siempre queda contaminada.
Te presentamos a continuación 8 disfraces habituales de la soberbia para que sepas identificarla
1) Unas veces se disfraza de sabiduría, de lo que podríamos llamar una soberbia intelectual que se empina sobre una apariencia de rigor que no es otra cosa que orgullo altivo.
2) Otras veces se disfraza de coherencia, y hace a las personas cambiar sus principios en vez de atreverse a cambiar su conducta inmoral. Como no viven como piensan, lo resuelven pensando como viven. La soberbia les impide ver que la coherencia en el error nunca puede transformar lo malo en bueno.
3) También puede disfrazarse de un apasionado afán de hacer justicia, cuando en el fondo lo que les mueve es un sentimiento de despecho y revanchismo. Se les ha metido el odio dentro, y en vez de esforzarse en perdonar, pretenden calmar su ansiedad con venganza y resentimiento.
4) Hay ocasiones en que la soberbia se disfraza de afán de defender la verdad, de una ortodoxia altiva y crispada, que avasalla a los demás; o de un afán de precisarlo todo, de juzgarlo todo, de querer tener opinión firme sobre todo. Todas esas actitudes suelen tener su origen en ese orgullo tonto y simple de quien se cree siempre poseedor exclusivo de la verdad. En vez de servir a la verdad, se sirven de ella —de una sombra de ella—, y acaban siendo marionetas de su propia vanidad, de su afán de llevar la contraria o de quedar por encima.
5) A veces se disfraza de un aparente espíritu de servicio, que parece a primera vista muy abnegado, y que incluso quizá lo es, pero que esconde un curioso victimismo resentido. Son esos que hacen las cosas, pero con aire de víctima ("soy el único que hace algo"), o lamentándose de lo que hacen los demás ("mira éstos en cambio...").
6) Puede disfrazarse también de generosidad, de esa generosidad ostentosa que ayuda humillando, mirando a los demás por encima del hombro, menospreciando.
7) O se disfraza de afán de enseñar o aconsejar, propio de personas llenas de suficiencia, que ponen a sí mismas como ejemplo, que hablan en tono paternalista, mirando por encima del hombro, con aire de superioridad.
8) O de aires de dignidad, cuando no es otra cosa que susceptibilidad, sentirse ofendido por tonterías, por sospechas irreales o por celos infundados.
¿Es que entonces la soberbia está detrás de todo? Por lo menos sabemos que lo intentará. Igual que no existe la salud total y perfecta, tampoco podemos acabar por completo con la soberbia. Pero podemos detectarla, y ganarle terreno.
¿Cómo detectar la soberbia, si se esconde bajo tantas apariencias?
La soberbia muchas veces nos engañará, y no veremos su cara, oculta de diversas maneras, pero los demás sí lo suelen ver. Si somos capaces de ser receptivos, de escuchar la crítica constructiva, nos será mucho más fácil desenmascararla.
El problema es que hace falta ser humilde para aceptar la crítica. La soberbia suele blindarse a sí misma en un círculo vicioso de egocentrismo satisfecho que no deja que nadie lo llame por su nombre. Cuando se hace fuerte así, la indefensión es tal que van creciendo las manifestaciones más simples y primarias de la soberbia: la susceptibilidad enfermiza (sentirnos ofendidos por todo y por todos), el continuo hablar de uno mismo, las actitudes prepotentes y engreídas, la vanidad y afectación en los gestos y el modo de hablar, el decaimiento profundo al percibir la propia debilidad, etc.
Hay que romper ese círculo vicioso. Ganar terreno a la soberbia es clave para tener una psicología sana, para mantener un trato cordial con las personas, para no sentirse ofendido por tonterías, para no herir a los demás..., para casi todo. Por eso hay que tener miedo a la soberbia, y luchar seriamente contra ella. Es una lucha que toma el impulso del reconocimiento del error. Un conocimiento siempre difícil, porque el error se enmascara de mil maneras, e incluso saca fuerzas de sus aparentes derrotas, pero un conocimiento posible, si hay empeño por nuestra parte y buscamos un poco de ayuda en los demás.
Busquemos a Jesús, es el maestro perfecto de la virtud de la humildad. Estudiemos el Evangelio para imitar sus palabras "Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis reposo para vuestras almas" (Mateo 11,29).
Fuente: Alfonso Aguiló Pastrana | ConoZe.com
Editado por PildorasdeFe.net
http://www.pildorasdefe.net/post/conocetufe/IHS.php?id2=disfraces-soberbia-identificar-desenmascarar
¿A qué temo más?
Autor:
Enviado por: Sergio Irizarry
El hombre. Un cascabel de temores, inseguridades y angustias. Los corazones
de las personas se llenan de miedo de perder el empleo, miedo de ser abandonado, de enfermarse, de perder a los seres queridos, miedos de todo
tipo.
¿Pero, existe algún temor que sea de alguna manera útil en mi camino de
crecimiento espiritual?. Claro que existe: es el temor de no ser digno, de
errar el camino. Temo a mi mismo, temo no ser digno de Dios, temo no tener
la fortaleza suficiente para no pecar, temo olvidarme que sólo Dios Es, temo pensar que SOY algo, que algo es mérito mío.
Este Santo Temor, Santo porque significa que no quiero ofender a Dios, es la base del Temor de Dios, ese importante Don del Espíritu Santo. Temer no ser capaz de agradar al Señor, temor de no estar interpretando la Voluntad de Dios del modo correcto, temor de estar actuando por las necesidades del ego (ese falso ídolo que construimos en nuestro interior) en lugar de satisfacer el querer de Jesús.
Cuando el temor de Dios se coloca por encima de nuestros temores terrenales, los miedos cotidianos se terminan de un plumazo. Si mis temores se basan en mi deseo de agradar al Creador, ¿por qué temer a los dolores que pueda tener en este mundo?. Nada se interpone, todo se resume en la mirada de Jesús puesta en nosotros. ¿Por qué temer entonces a la muerte, los problemas de trabajo o salud?. Si la Voluntad de Dios se manifiesta en nuestras vidas dándonos alegrías o pruebas, ¿por qué voy a temer a lo que me pueda pasar, si todo es parte del plan de Dios?.
Cuando algo grave pasa en nuestra vida, enfrentamos la prueba suprema:
algunos, entonces, se enojan con Dios porque no pueden entender que El envíe algo malo sobre sus vidas. ¡No tienen temor de Dios!. ¿Cómo poder enojarse con Dios?. ¿Cómo puede uno pretender saber qué es bueno o malo para nuestra vida?. Sin embargo ocurre a diario.
Otros (al enfrentar momentos de supremo dolor) se entregan aún más a Dios,
entendiendo que el alma nada puede ni nada DEBE hacer frente a la Voluntad
Divina. De este modo sus almas se purifican en el crisol del dolor, que quema las impurezas y desintegra los deseos de la propia voluntad, uniendo el alma a la Voluntad del Creador. Nada importa, solo interpretar la Voluntad del Señor en nuestras vidas, y seguirla.
No podemos pretender entender por qué Dios hace las cosas, sólo El conoce el plan de nuestra vida. Entonces, no se debe temer a las cosas del mundo, sólo debemos temer a nuestra propia debilidad, a nuestra incapacidad para agradar al Señor.
Temo ser uno más que clava espinas en Tu Santa Frente, Señor. Temo agregar
más peso a la Cruz que este mundo sigue cargando sobre Tu Espalda. Temo ser
un clavo en Tus Santas Manos. Temo ser la espada que atraviesa tu Sagrado
Corazón. ¡Temo no ser un consuelo para Ti, Señor!.
Santo temor de Dios, sé mi brújula cada día. Ahuyenta los falsos temores del mundo, dame la fortaleza necesaria para no tener miedo alguno a los avatares de mi vida. Vacíame de mi mismo, hazme un hueco profundo en el que pueda entrar Tu Santo Espíritu. LLÉNAME DE TI, SEÑOR.....





