Willian Shakespeare
El Tamaño de las Personas
Willian Shakespeare
En La Verdad, La paz
«En la verdad, la paz» expresa la convicción de que, donde y cuando el hombre se deja iluminar por el resplandor de la verdad, emprende de modo casi natural el camino de la paz [...] la paz no puede reducirse a la simple ausencia de conflictos armados, sino que debe entenderse como «el fruto de un orden asignado a la sociedad humana por su divino Fundador», un orden «que los hombres, siempre sedientos de una justicia más perfecta, han de llevar a cabo». En cuanto resultado de un orden diseñado y querido por el amor de Dios, la paz tiene su verdad intrínseca e inapelable, y corresponde «a un anhelo y una esperanza que nosotros tenemos de manera imborrable».La paz es un anhelo imborrable en el corazón de cada persona, por encima de las identidades culturales específicas. Precisamente por esto, cada uno ha de sentirse comprometido en el servicio de un bien tan precioso, procurando que ningún tipo de falsedad contamine las relaciones [...] Jesús se presentó como la Verdad en persona y, hablando en una visión al vidente del Apocalipsis, manifestó un rechazo total a «todo el que ame y practique la mentira» (Ap 22,15). Él es quien revela la plena verdad del hombre y de la historia. Con la fuerza de su gracia es posible estar en la verdad y vivir de la verdad, porque sólo Él es absolutamente sincero y fiel. Jesús es la verdad que nos da la paz.
Con Amor
"...La distancia puede causar nostalgia, pero nunca olvido..."De una forma positiva, aprendí que no importa lo que suceda, o lo ruín que parezca el día de hoy, la vida continúa, y el mañana será mejor.Aprendí que se puede conocer bien a una persona, por la forma en que reacciona ante tres cosas:- un día lluvioso, un equipaje perdido y los haces de luces de un árbol de Navidad que se entrelazan.Aprendí que, no importa el tipo de relación que tengas con tus padres, sentirás su falta cuando ellos no estén.Aprendí que "saber ganar" la vida no es lo mismo que "saber vivir". Aprendí que la vida, a veces, nos da una segunda oportunidad.Aprendí que vivir no es sólo recibir, también es dar. Aprendí que si buscas la felicidad, te ilusionas. Pero, si centras la atención en la familia, en los amigos en las necesidades de los demás en el trabajo y en intentar hacerlo mejor la felicidad te encontrará. Aprendí que siempre que decido algo con el corazón abierto, generalmente acierto. Aprendí que cuando siento dolor, no necesito ser un dolor para los demás. Aprendí que diariamente necesito llegar y tocar a alguien. A las personas les gusta un toque humano, sentir una mano amiga, recibir un abrazo afectuoso, o simplemente una palmada amistosa en la espalda.Aprendí que aún tengo mucho que aprender. Las personas se olvidarán de lo que dijiste...Olvidarán lo que hiciste....Pero nunca olvidarán cómo los hicistes sentir.Con Amor . .





