I. Para ser dichoso en este mundo, para vivir en él santamente, hay que ser ciego para muchas cosas. Cierra los ojos a todo lo que pueda hacerte concebir malos pensamientos, causarte tristeza o inspirarte orgullo; no mires los defectos de tu prójimo, o los tuyos. Dios mío, hazme ver la fealdad del pecado y la hermosura de la virtud. Aparta mis ojos para que no vean la vanidad. (El Salmista). II. Hay que saber ser mudo para vivir como cristiano. Cuando se presenta una ocasión de hablar bien de ti mismo, de hablar mal del prójimo, de faltar la caridad, guarda silencio; porque generalmente sucede que quien habla mucho comete muchos pecados y profiere palabras que lamenta después amargamente. No hay nada más provechoso que vivir en el recogimiento, hablar poco con los demás y mucho consigo mismo. (Séneca). III. ¿Para qué querer oír todo y saber todo? ¡Muchas palabras criminales, muchas maledicencias, muchos discursos impíos o atrevidos turbarán la paz de tu alma y despertarán en ella pensamientos vanos o peligrosos! El retiro te facilitará la observancia de los tres consejos que hemos dado. Retírate a la soledad, no con el cuerpo sino con el espíritu; la soledad del espíritu es la que se te recomienda, no la del cuerpo. (San Bernardo). El amor a la soledad Rogad por la Orden del Carmelo. ORACIÓN Señor, que habéis dicho: "Si no os hacéis semejantes a niños, no entraréis en el reino de los cielos", concedednos que imitemos de tal modo la humildad y sencillez de corazón de la virgen Santa Teresa, que logremos alcanzar las recompensas eternas. Por J. C. .S. Amén. http://caballerodelainmaculada.blogspot.com/2009/10/santa-teresita-del-nino-jesus-virgen.html
EL CRISTIANO DEBE SER CIEGO, MUDO Y SORDO
12:07 p.m. |
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Motivación
I. Para ser dichoso en este mundo, para vivir en él santamente, hay que ser ciego para muchas cosas. Cierra los ojos a todo lo que pueda hacerte concebir malos pensamientos, causarte tristeza o inspirarte orgullo; no mires los defectos de tu prójimo, o los tuyos. Dios mío, hazme ver la fealdad del pecado y la hermosura de la virtud. Aparta mis ojos para que no vean la vanidad. (El Salmista). II. Hay que saber ser mudo para vivir como cristiano. Cuando se presenta una ocasión de hablar bien de ti mismo, de hablar mal del prójimo, de faltar la caridad, guarda silencio; porque generalmente sucede que quien habla mucho comete muchos pecados y profiere palabras que lamenta después amargamente. No hay nada más provechoso que vivir en el recogimiento, hablar poco con los demás y mucho consigo mismo. (Séneca). III. ¿Para qué querer oír todo y saber todo? ¡Muchas palabras criminales, muchas maledicencias, muchos discursos impíos o atrevidos turbarán la paz de tu alma y despertarán en ella pensamientos vanos o peligrosos! El retiro te facilitará la observancia de los tres consejos que hemos dado. Retírate a la soledad, no con el cuerpo sino con el espíritu; la soledad del espíritu es la que se te recomienda, no la del cuerpo. (San Bernardo). El amor a la soledad Rogad por la Orden del Carmelo. ORACIÓN Señor, que habéis dicho: "Si no os hacéis semejantes a niños, no entraréis en el reino de los cielos", concedednos que imitemos de tal modo la humildad y sencillez de corazón de la virgen Santa Teresa, que logremos alcanzar las recompensas eternas. Por J. C. .S. Amén. http://caballerodelainmaculada.blogspot.com/2009/10/santa-teresita-del-nino-jesus-virgen.html
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Santa Teresita del Niño Jesús, Virgen.
11:23 a.m. |
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Santa Teresita del Niño Jesús
Fiesta: 1ro de octubre. La devoción a Santa Teresita del Niño Jesús se ha esparcido de una manera impresionante a través de toda la Iglesia. Durante su corta vida, Teresita no sobresalió por encima de las otras monjas del convento de carmelitas en Lisieux. pero inmedia tamente después de su muerte, muchos milagros y favores fueron concedidos a través de su intercesión. La santa cumplió la promesa de hacer caer una lluvia de rosas después de su muerte, es decir, una lluvia de beneficios hacia todos los que la invocan. "Lo que me impulsa a ir al Cielo es el pensamiento de poder encender en amor de Dios una multitud de almas que le alabarán eternamente", decía Teresita. Su gran anhelo es que aquellos que la invocan amen a Dios con un amor abrasador. Por medio de sus cartas, los testimonios de aquellos que la conocieron, y especialmente su autobiografía, "La Historia de un Alma", millones han llegado a conocer sus grandes dones y virtudes. Incontables peregrinos visitan el convento carmelita de Lisieux, donde, el 9 de abril de 1888, María Francisca Teresa Martín, la hija menor del relojero Luis Martín, se convirtió en la novicia más joven. Tenía sólo quince años. Estaban ya allí dos de sus hermanas: María, La mayor, se había ido cuando Teresita tenía nueve años, y Paulina, que había cuidado de la familia después de morir su madre, entró cuando Teresita tenía catorce años. Impaciente por seguirlas, fue a Roma en una peregrinación con su padre, y rompiendo la regla del silencio en presencia del Papa, le pidió permiso de entrar al Carmelo a los quince años. "Entrarás si es la voluntad de Dios", le contestó el Papa León XIII, y Teresita terminó la peregrinación con el espíritu lleno de esperanza. Al terminar el año, el permiso que anteriormente la había sido negado, le fue concedido por el obispo y Teresita entró al Carmelo. Teresa había sido la hija preferida de su padre; era tan alegre, atractiva y amable, que los dos sufrieron intensamente cuando llegó el momento de la separación. Pero no le cabía la menor duda de que ésa era su vocación y desde el principio se determinó a ser santa. Aunque la salud de Teresita era muy delicada, no deseó ninguna dispensa de la austera regla y no le fue dada ninguna. Sufría intensamente por el frío y por el cansancio de cumplir con algunas de las penitencias físicas y exteriores que la Regla acostumbraba. "Soy un alma muy pequeña, que sólo puede ofrecer cosas muy pequeñas a Nuestro Señor," dijo en una ocasión, "pero quiero buscar un camino nuevo hacia el cielo, muy corto, muy recto, un pequeño sendero…Estamos en la era de los inventos. Me gustaría encontrar un elevador para ascender hasta Jesús, pues soy demasiado pequeña para subir los empinados escalones de la perfección…".
"Mi caminito es el camino de una infancia espiritual, el camino de la confianza y de la entrega absoluta." La Iglesia reconoce la enseñanza profunda y valiosa del "caminito" de Santa Teresita, lo cual conlleva el aceptar nuestras propias limitaciones, y el dar De todo corazón lo que tengamos, no importa lo pequeña que sea la ofrenda.
"Después de mi muerte dejaré caer una lluvia de rosas". "Pasaré mi Cielo haciendo bien sobre la tierra". Teresita sigue dejando caer su lluvia de rosas, y los que son suficientemente prudentes para recoger los preciosos pétalos, se encuentran atraídos irresistiblemente a Jesús.
Espiritualidad Religiosa
10:56 a.m. |
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Santa Teresita del Niño Jesús
Santa Teresa del Niño Jesús o Santa Teresa de Lisieux (1873-1897), monja carmelita francesa, también conocida por el sobrenombre de “La florecilla de Jesús”. Doctora de la Iglesia y patrona universal de las misiones católicas (junto con san Francisco Javier), es una de las santas más veneradas en la Iglesia católica. Teresa Martin nació en Alençon y desde su infancia destacó por ser muy piadosa. A los 15 años ingresó en el convento carmelita de Lisieux, donde en 1893 fue nombrada profesora de novicias y en el que viviría hasta su muerte. Ejemplificó lo que ella llamaba el “caminito”, una devoción a Dios tan profunda como infantil y buscó la santidad en actos y tareas humildes. Debido a su extraordinaria bondad sus superioras le pidieron que escribiera un relato de su vida. Historia de un alma (1898) se convirtió en una de las autobiografías espirituales más leídas de todos los tiempos. Pronto se le atribuyeron numerosos milagros que dieron sentido a su misteriosa promesa: “después de mi muerte dejaré caer una lluvia de rosas”. Canonizada por el papa Pío XI en 1925, dos años más tarde fue declarada santa patrona de las misiones católicas. En octubre de 1997, cuando se cumplía el primer centenario de su fallecimiento, fue proclamada Doctora de la Iglesia por Juan Pablo II. Comparte con Juana de Arco el santo patronazgo de Francia. Su festividad se celebra el 1 de octubre.
Dios mío, lejos de desalentarme a la vista de mis miserias vengo a ti confiada, acordándome de que ”
no tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos”.
Dios mío, lejos de desalentarme a la vista de mis miserias vengo a ti confiada, acordándome de que ”
no tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos”.
Te pido que me cures, que me perdones y yo, Señor, recordaré que “el alma a la que más has perdonado debe amarte también más que las otras” Te ofrezco todos los latidos de mi corazón como otros tantos actos de amor y reparación, y los unos a tus méritos infinitos. Ya no quiero tener más voluntad que la tuya Y mañana con la ayuda de tu gracias, volveré a comenzar una vida nueva, cada uno de cuyos instantes, será un nuevo acto de amor.
http://veritasprima.wordpress.com/2012/09/29/espiritualidad-religosa/
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