No todos los días son iguales, hay días en que nos levantamos con mucho ánimo, otras veces simplemente no queremos ni levantarnos y nos da pereza empezar un nuevo día… Tenemos demasiados problemas, nos sentimos cansados, tan agobiados de nuestra realidad que preferimos huir y hacer como que no pasa nada, y que todo está bien en nuestras vidas.
No todos los días son iguales.
Aceptar que no todos los tiempos son iguales será lo que nos dará fuerzas para comenzar un nuevo día.
Aun cuando nuestro mundo se vea roto o destrozado, siempre debemos mantener la fe en que Dios nunca nos dará más carga de la que podamos soportar. Si pedimos con fe y amor para que nuestros problemas se solucionen, Dios nos oirá, y siempre habrá una solución que nos muestre. Por muy difícil que sea tu situación, en Dios podrás encontrar solución. Podrás comprobar que cuando Dios te cierra una puerta siempre te abre una ventana.
Aun con todo aquello que nos duele en la vida, como la pérdida de un ser amado que ha partido para nunca volver, o cuando te destrozan el corazón y la vida parece que te la hacen de a cuadritos, aún en esas situaciones tan difíciles debes tener fe y esperanza que un día será mejor que el que estás viviendo.
El tiempo es el mejor remedio para nuestras enfermedades, tanto del corazón como las del cuerpo. Recuerda que cuando más pesada es la carga, mayor será tu recompensa en la vida.
Suavicemos nuestras asperezas con aquellos que estamos enfadados, perdonemos a aquellos que tanto daño nos causan, y no esperemos nada de nadie, así nunca te llevarás sorpresas por creer que todas las personas son como tú.
Sigue tu vida en forma correcta, sé una buena persona con tus semejantes. Aun en la desesperación y la tristeza más grande que pueda haber en tu vida, consuela saber que Dios, siendo nuestro mejor amigo, jamás nos falla. Puede tardar pero siempre estará con nosotros.
Y como dice una gran película cinematográfica, “Lo que el viento se llevó”, llénate de seguridad y firmeza, deja de lado el dolor, la desesperación, el cansancio, y todo aquello que no te deja avanzar, y di con fe y determinación:
“Mañana, mañana será otro día”.
© 24 de agosto 2008, Autor: Shoshan
Todos los derechos reservados. Puedes copiar la con la sencilla condición de que respetes autoría, menciones autor, y pongas link (enlace) a esta reflexión. Publicado por Shoshan con anterioridad en Toda Mujer es Bella, encontrarás más reflexiones similares, especialmente orientadas a mujeres en dicho lugar. Artículo original.
http://www.shoshan.cl/reflexiones/como_pasar_los_dias_dificiles.html
Cómo pasar los días difíciles
La muerte no se supera, se abraza
No en vano dicen que en esta vida todo tiene solución menos la muerte.
Cuando muere un ser que amamos profundamente sentimos un dolor que nos traspasa el alma y nuestro corazón se rompe en incontables pedacitos de frustración al perder para siempre a aquella persona tan especial que acariciaba nuestro ser con cada mirada.
¿Qué puede doler más? ¿Saber que jamás podremos volver a verle? ¿Ese montón de palabras que siempre quisimos decir y no pudimos? ¿El hecho de que estemos aquí y ellos no? ¿Cómo pedirle al alma que no llore por tantas ausencias?
Quisiéramos estar en paz, sabiendo que quien murió se marchó a un lugar mejor, en donde se encuentra la paz y la armonía que todos buscamos… Pero en lugar de pensar así, estamos aquí sufriendo, pensando en el dolor que sentimos y derramando las lágrimas más amargas que nunca pensamos derramar.
¡Cómo nos gustaría devolver el tiempo y hacer tantas cosas que podrían amilanar la tristeza y pesadez que hay en nuestro corazón!
Sabemos que algún día la muerte llegará, sea por el inefable paso de los años o por los desventurados accidentes y enfermedades que acontecen. Pero nunca estamos preparados para vivir sin aquella persona dueña de nuestra alma, ello es como si te pidieran que empezaras a morir en vida, que visualizaras lo que desearías que nunca pasara.
¿Cómo frenar aquel oscuro vacío en el que caes cuando ves él lúgubre féretro? ¿Cómo calmar al espíritu cuando tras ese frio vidrio ves a la persona que tantas veces viste sonreír? ¿Cómo borrar las esperanzas de creer que fue una equivocación cuando ves a tu familia llorando sobre ese inerte ataúd? ¿Cómo no derrumbarse al tener que aceptar lo que tantas veces quisimos esquivar?
No hay palabras ni consuelos que alcancen a darle luz a las oscuridades que te envuelven. ¿Por qué pensar qué todo va a pasar? ¿Qué la política de esta vida es dejar atrás incluso a quienes amamos y nos amaron tanto? Los comentarios de quienes escuchas se vuelven tan superfluos, tan monótonos y faltos de sentido: ¿qué no entienden que el dolor de la muerte de un ser querido no es un hecho fácil de asimilar?
Y llega aquella palabra que quisieras que no existiera:
La resignación.
Pero ¿qué es la resignación? ¿Recordar que hay cosas que no tenemos en nuestras manos y que simplemente debemos vivir? ¿Acaso la resignación borra la tristeza? Hay tantos sentimientos encontrados, no nos imaginamos seguir respirando sin la presencia de la otra persona… Pero, aunque no queramos, debemos empezar a resignarnos y a cargar con las responsabilidades de lo que hicimos o dejamos de hacer.
¿Pero saben una cosa? Hay algo que es verdad entre tantas palabras que escuchas: la persona que murió no quisiera que sufriéramos a causa de su partida. Ése ser nos amaba y el amor no es sufrimiento, ¿acaso existe alguien que quiera ver sufrir a las personas que ama?
Pero somos personas que no pueden evitar ese remolino de tristezas y llanto.
La muerte no es algo que se supere, es algo que se acepta. Quizá no encontremos la salida en mucho tiempo, quizá no superemos las ausencias en muchos meses…
Pero hay algo que ni siquiera la muerte rompe: el AMOR, y aunque ya no podamos ver a la otra persona, ni sentir su aroma, ni escuchar su voz, ni mirarle a los ojos, ni abrazarle físicamente, siempre podremos cerrar nuestros ojos para recordarle, para decirle desde nuestro corazón que le echamos de menos, que le amamos, que nos perdone, que nos abrace.
Y desde ahí, es donde nacen los verdaderos consuelos: desde la eternidad de un sentimiento y no desde lo efímero de una vida mortal. Abraza tu dolor, seguramente el tiempo, como gran maestro, te mostrará el camino a la sanación de tu alma, porque tú no eres un ser de años, eres un ser de eternidades.
Autor: Lluvia.
© 24 de enero, 2011. Autor: Lluvia.
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Novena de los 24 Glorias - Santa Teresita del Niño Jesús
| Novena a SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS: …"Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te agradezco todas las gracias y todos los favores con las que enriquecistes el alma de tu sierva Santa Teresita del Niño Jesús, durante los veinticuatro años que paso en la tierra y por los meritos e intercesión de tan querida Santita, concedeme la gracia que te pido…… (Aquí se pide la gracia que se quiere obtener),...si estuviera conforme a Tu santísima Voluntad y para la salvacion de mi alma." OH! Santa Teresita del Niño Jesús, ayuda en mi Fe y en mi Esperanza: cumplidose una vez mas vuestra promesa de que nadie te invocaria en vano, haciendome recibir una rosa en señal de que alcanzare la gracia pedida... Se rezan 24 Glorias en agradecimiento a Dios por los dones concedidos a Santa Teresita en los veinticuatro años de su vida terrenal. Y a continuación de cada Gloria, la invocación: SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS, ruega por nosotros. y al finalizar rezar, Un PADRE NUESTRO y UN AVE MARIA. |





