¿Puede el ser humano parar el mal? ¿hasta dónde puede llegar su obstinación por dañar la vida de otro? Y si el ser humano no está dispuesto a cambiar ¿puede Dios hacer algo?
¿Puede el ser humano parar el mal? ¿hasta dónde puede llegar su obstinación por dañar la vida de otro? Y si el ser humano no está dispuesto a cambiar ¿puede Dios hacer algo? El mal no sólo produce un sufrimiento psíquico en los demás. También puede llegar a paralizarlos y convertirlos en víctimas. La Shoá nos revela que hay opciones que pueden llevarnos a un punto de no retorno si dejamos adormecer nuestras conciencias y nos entregamos al reino de la indiferencia.
Toda víctima suele preguntarse ¿por qué a mi? ¿por qué Dios lo permitió? Y si lo evita para algunos ¿por qué no para todos? Lo más usual es creer en un Dios retributivo que permite el mal como prueba de fe. Algo absurdo, al menos desde lo que nos revela la vida de Jesús. Ante la pregunta ¿dónde está Dios cuando alguien padece el mal?, Elie Wiesel responde: «tres cuellos fueron introducidos en tres lazos. ‘Viva la libertad’, gritaron los adultos. Pero el niño no dijo nada.¿Dónde está Dios? preguntó uno detrás de mí. Las tres sillas cayeron al suelo. Nosotros desfilamos por delante. Los dos hombres ya no vivían, pero la tercera cuerda aún se movía. El niño era más leve y todavía vivía. Detrás de mí oí que el mismo hombre preguntaba: ¿Dónde está Dios ahora? Y dentro de mí oí una voz que me respondía: ‘ahí está, colgado de la horca‘».
¿Cómo aceptar esto? Hans Jonas sostiene que «si a pesar del mal se quiere mantener la fe en Dios, entonces sólo queda la eliminación de alguno de sus atributos clásicos: o bien la omnipotencia, o bien la bondad suprema». El imaginario religioso actual sigue sosteniendo la imagen de un Dios omnipotente que actúa con razones ocultas y permite ciertos hechos trágicos. Incluso, considera que la compasión es algo incompatible con la justicia divina. Sin embargo, para Jesús Dios hace lo que los poderosos no hacen: toma postura a favor de todas las víctimas y rechaza a los victimarios. Cabe la pregunta sobre la imagen que tenemos de Dios ¿Es la que nos enseñaron de pequeños? ¿un Dios sin rostro? ¿selectivo? (Cf. Regresar a Jesús de Nazaret, PPC).
El rabino Hugo Gryn contaba que «en los campamentos de concentración había descubierto a Dios, pero No el Dios de mi juventud. A ese lo perdí en los crematorios de Auschwitz cuando no hizo nada. Pero luego, cuando pude ver con claridad las distintas experiencias, entonces lo redescubrí. Y cuando miro retrospectivamente a mis experiencias y sufrimientos, y veo que aún estoy vivo, no me queda nada más a quien respetar en este mundo, sino a Dios».
El mal es causado y permitido por el mismo ser humano, fruto de un proceso de deshumanización que niega su dignidad humana y le hace olvidar su trascendencia. Ciertamente ahí no cabe el Dios de la vida que revela Jesús, sino la ceguera de quien deja de hacer el bien porque se habituó al mal. La libertad humana es todo un reto, pero conlleva consecuencias. Tanto así que Dios la respeta hasta el extremo.
Para contactar con Rafael Luciani: rlteologiahoy@gmail.com, @rafluciani
http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/el-ser-humano-ante-el-mal-5840636812984320
El ser humano ante el mal
¿por qué Dios siendo tan bueno, permite cosas tan malas?
ISIS, Boko Haram... ¿por qué Dios siendo tan bueno, permite cosas tan malas?
O más aun, ¿por qué permite que les ocurran a los inocentes?
Primero que nada, creo yo que la pregunta correcta no debería ser el porqué Dios permite este tipo de desgracias, sino, ¿por qué permite la muerte?
Todos los días mueren miles de personas, causando un profundo dolor en sus seres queridos, y también es cierto que cuando ocurre una catástrofe natural, un accidente o tal vez un atentado con miles de victimas, la sociedad se siente más conmovida, por lo que se deduce que el dolor se multiplica cuando lo sufren muchos a la vez. Sin embargo, Dios es el mismo cuando alguien muere de cáncer a los veinte años en la cama de un hospital, como también cuando alguien muere aplastado por una casa o un edificio que no soportó el temblor de la tierra.
¿Dios permite estas cosas? Ciertamente, permite que vivamos y muramos. ¿Es indiferente Dios frente al dolor de los que sufren? No. Y tanto es esto así, que Dios hizo aquello que ni la ciencia ni ningún ser humano puede hacer: vencer a la muerte, para que sea la vida quien tenga la última palabra.
Por la Revelación[1], somos conscientes de que la muerte es la consecuencia del pecado, y con esto no pretendo decir que aquellos que han muerto en terremotos o en cualquier otro desastre similar, están pagando algún pecado concreto. Pero Dios se hizo hombre y murió en la Cruz, para que todo aquel que crea en El, no muera sino que tenga vida eterna.
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Ciertamente, a esta certeza de la vida y de la muerte se llega tan solo por la fe. Cuando el hombre no tiene fe, en vez de acudir a Dios en busca de consuelo, sencillamente se rebela contra El, optando voluntariamente por un camino que lleva al sinsentido y al dolor sin consuelo.
“Para percibir la verdadera respuesta al “por qué” del sufrimiento, tenemos que volver nuestra mirada a la revelación del amor divino. Cristo nos hace entrar en el misterio y nos hace descubrir el “por qué” del sufrimiento, ya que Él le ha dicho todo al hombre en la cruz.”[2]
De tal manera que, profundizando en las palabras de san Juan Pablo II, podremos comprender que solamente en Jesucristo se podrán encontrar las verdaderas respuestas a todos estos acontecimientos, y para aquellos que reniegan de la explicación dada por el Cristianismo, sencillamente se los invita a dar una mejor explicación a la luz de la razón y la lógica. Siendo que, el sufrimiento puede ser explicado desde el punto de vista científico, sin embargo su sentido carece de explicación por parte de la ciencia, de allí que el hombre busca respuestas mas profundas.
El sufrimiento. Llamado a la conversión
"En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: « ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro"; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.» -Lucas 13:1-5
Decía pues, que el sufrimiento, el dolor y los desastres son causados por el pecado, que de cierta manera viene a significar el mal uso de la libertad del hombre al momento de tomar malas decisiones, que conllevan a consecuencias negativas para sí mismo y para el mundo que lo rodea, de tal manera que el argumento de culpar a Dios o pedirle cuentas por lo sucedido, no solo que es una postura irracional, sino que es absurda y cobarde.
Habiendo citado el evangelio de Lucas, Cristo explica la realidad de estos acontecimientos, en donde no se trata de “pagar por un pecado concreto”, sino que todos en algún momento hemos de morir, siendo que éstos acontecimientos son para nosotros un llamado a la conversión, puesto que como se dice por allí: “nadie tiene la vida comprada”, por tanto no sabemos ni el momento, ni la forma en que hemos de morir, pero lo que si sabemos es que nos conviene convertirnos día a día para estar listos cuando ese momento llegue.
No vale la pena pues, rebelarse ante un Dios que es Amor por esencia, siendo que es El quien da respuesta a cada una de las preguntas mas esenciales del ser humano. No se trata de abandonar la ciencia o entregarse ciegamente a la fe, pues esto es algo que raya en el fanatismo o el fundamentalismo, sino que, se trata de obedecer a la lógica de un orden, en donde la ciencia tiene la capacidad de explicar aquello que puede ser medible, sin embargo en el momento en que la ciencia se topa con el limite, encontrará a la Religión para que pueda esclarecerse el camino.
De esta manera lo entendió Albert Einstein al decir que: «la ciencia sin la religión es coja; la religión sin la ciencia es ciega».
Finalmente, seria interesante también que, aquellos que se llevan las manos a la cabeza, horrorizados por presenciar la concepción errónea de un “Dios castigador y negligente”, se lleven las manos a la cabeza por las malas decisiones tomadas por el ser humano, comenzando por el aborto, que cobra mas vidas diarias que todas las catástrofes unidas de un solo año.
Twitter: @stevenneira
Cuenta de Ask: ask.fm/stevenneira
http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/isis-boko-haram-por-que-dios-siendo-tan-bueno-permite-cosas-tan-malas-5795179579572224?page=2
Soy un homosexual en busca de Dios
Lo encuentro, después huyo y después me alcanza de nuevo, incluso en los lugares más oscuros.
Si hace tiempo se buscaba “Eliseo del Deserto”, la primera sugerencia que salía era “fake”, o sea “falso”, identidad tarocca. Eliseo del Deserto es el pseudónimo que uso para escribir. Soy un bloguero que gozó de cierta popularidad en verano de 2013, cuando escribí una carta al Papa Francisco. Eran los días de la Jornada Mundial de la Juventud en Río, y de la memorable rueda de prensa en la que dijo “quién soy yo para juzgar”.
Me sentí interpelado por el pontífice, porque soy homosexual y busco a Dios desde siempre, lo encuentro, después huyo y luego me alcanza de nuevo, incluso en los lugares más oscuros en los que me escondo. El Papa Francisco nos ha acostumbrado a oír hablar de estos lugares: son las periferias de la existencia. La mía es una periferia moral, de quien no se acepta, de quien intenta saciar su sed de amor en el sexo, de quien quisiera seguir a Dios, pero se siente un paria.
Así, me ofrecí voluntario. “Querido Papa Francisco, quiero ir yo a las periferias de la homosexualidad, para llevar la luz de Dios, ¡reza por mi!”; nunca recibí respuesta, pero desde ese día, de todo el mundo, chicos y chicas, hombres y mujeres que comparten mi misma situación, me escriben pidiéndome un consejo o sencillamente un poco de amistad.
No faltan los que no me soportan porque según ellos doy una imagen falsa del mundo gay. Les molesta también que escriba en el diario “La Croce” (diario católico italiano, n.d.t.), pero no puedo callar. Estoy aquí para revelaros el falso mito del mundo gay, falso a partir precisamente de la palabra que lo describe, “gay” (alegre), porque no hay serenidad ni alegría en él. Se necesita ostentar colores, brillos y alegría donde sólo hay una vorágine que llenar. Un mundo que es solo apariencia porque dentro no se puede estar, hace demasiado daño.
La homosexualidad, un argumento cada vez más incandescente. Un avispero que si no llevas cuidado te desencadena encima enjambres de avispas enfurecidas; como le sucedió a Guido Barilla, acusado de homofobia por haber declarado que quería poner en sus anuncios sólo modelos de familia tradicional, y obligado a un mea culpa público. Le escribí también una carta, muy criticada, donde le pedí perdón en nombre de la comunidad LGBT por las ofensas que había recibido.
Pero ¿el motivo de la lucha de los LGBT está totalmente equivocado? No. Aunque la homofobia es un falso mito, no lo es el bullying. Fenómeno que no se dirige exclusivamente contra los homosexuales, pero yo lo he sufrido, sé lo que significa. Estamos de acuerdo en que en las escuelas no es lícito promover la teoría de género, pero estoy convencido de que es necesario promover el valor de la diferencia, sin que esto menoscabe a otros, como sucede por ejemplo en las escuelas en las que se quita el crucifijo por respeto a las demás religiones.
¿Los católicos tienen siempre razón? No. La indignación que exhiben algunos post en Facebook y Twitter da náuseas. Un católico no puede escandalizarse, porque debería saber que él no es mejor que los demás. Pienso siempre en santa Teresita, cuando escribía que si ella no tenía pecados graves en la conciencia era sólo porque la Misericordia de Dios la había preservado, y con todo se consideraba una gran pecadora.
Sostengo desde siempre la necesidad de manifestarse por la defensa de la libertad de expresión, por los derechos de la familia y de los niños; he participado en las reuniones de la Manif pour Tous y en las veladas de los Sentinelle in Piedi, pero creo que ha llegado el momento de ir más allá.
Noto que los corazones se endurecen cada vez más, enrocados en ideales cada vez más parecidos a ideologías, que nos llevan lejos de la esperanza y del amor que debemos en cambio seguir y testimoniar.
En algunos casos ya no encuentro ninguna diferencia entre la militancia LGBT y la militancia católica.
Precisamente en estos tiempos en los que el Papa quiere renovar el rostro de la Iglesia, también nosotros tenemos que cambiar de actitud. Perdonad la banalidad de la expresión, pero ¡tenemos que ser más simpáticos! Debemos sobre todo volver a esperar, también en este tiempo en el que parece que todo se derrumba.
Quisiera concluir esta presentación mía con las palabras que Elliot hizo pronunciar a Tomás Becket en su representación “Asesinato en la Catedral”. Palabras que dan sentido también a mi deseo de escribir en un diario que tiene un título comprometido: “La Croce”.
El arzobispo Tomás Becket, riñendo a los sacerdotes que querían cerrar las puertas de la catedral de Canterbury para defenderle de los enemigos que le querían matar, dice: “¡Desatrancad la puerta! (…) La Iglesia estará abierta, incluso a nuestros enemigos” “No estamos aquí para triunfar con la lucha, con la estratagema o la resistencia. Ni luchar con bestias, como hombres. Con la Bestia luchamos ya y fue conquistada. Sólo podemos conquistar ahora con el sufrimiento. Es la victoria más fácil. Ahora es cuando llega el triunfo de la Cruz. Ahora, abrid la puerta”.
Artículo publicado en italiano originalmente en el diario La Croce
http://www.aleteia.org/es/estilo-de-vida/articulo/soy-un-homosexual-en-busca-de-dios-5855474209521664?page=2





