Papa Francisco a los niños: Es humano pelear, pero no terminen el día sin hacer la paz
VATICANO,

11 May. 15 / 10:34 am (ACI/EWTN Noticias).- “Peleo seguido con mi hermana. ¿Alguna vez te has peleado con tu familia?”, es la pregunta que hizo Chiara al Papa Francisco durante el encuentro con más de siete mil niños y jóvenes de “La Fábrica de la Paz” en el Aula Pablo VI, a lo que el Pontífice respondió: “Es humano pelear. Lo importante es que no eso permanezca, que luego se haga la paz”.
“Es una pregunta real”, dijo el Papa, y añadió: “Tengo la tentación de hacer esta pregunta: ‘Que levante la mano quien nunca se ha peleado con un hermano o con alguien de la familia’… ¡Todos lo hemos hecho! Es parte de la vida porque ‘quiero hacer un juego’… el otro quiere hacer otro, peleamos un poco… pero al final lo importante es hacer la paz”.
“Sí: peleamos, pero no se debe terminar la jornada sin hacer la paz. Tengan siempre en mente esto. A veces yo tengo razón, el otro está equivocado, ¿cómo voy a pedir perdón? No pido perdón sino que hago un gesto y la amistad sigue. Esto es posible: no dejar que haber peleado dure hasta el día siguiente. ¡Esto es malo! No terminar el día sin hacer la paz”.
Francisco recordó que “yo también he peleado muchas veces, también ahora”. “Me molesto un poco, pero siempre busco llegar juntos a la paz. Es humano pelear. Lo importante es que no eso permanezca, que luego se haga la paz. ¿Entendido?”, preguntó a los niños, que desde las gradas del Aula y sentados alrededor, escuchaban atentos a Francisco.
Finalmente, la niña volvió a preguntar al Papa si después de este encuentro “cambia realmente algo”.
“¡Siempre!”, aseguró Francisco. “Cuando hacemos algo juntos, algo bello, algo bueno, todos cambian. Todos cambian algo. Y esto nos hace bien. Seguir adelante con este encuentro nos hace bien. Todos cambian algo. ¡Nos hace tanto bien! Todos nosotros hoy debemos salir de este encuentro cambiados”, señaló.
“La Fábrica de la Paz” es una iniciativa promovida por diversas instituciones, entre ellas el Ministerio de Educación y la Conferencia Episcopal Italiana, con el objetivo de favorecer la integración multiétnica y sensibilizar a los responsables espirituales, políticos y de la educación para que utilicen un lenguaje de paz.
Sean testigos de paz, amor y oración
Para el encuentro el Papa había preparado un discurso. Sin embargo, el Pontífice prefirió responder a las preguntas de los niños y jóvenes. En el texto publicado por la Santa Sede, que se da por leído, Francisco exhorta a los menores a ser testigos de paz, amor y oración, afirmando que “el verdadero constructor de paz es el que da el primer paso hacia el otro. Y esto no es debilidad, sino fuerza, la fuerza de la paz”.
“¿Cómo se pueden terminar las guerras en el mundo, si no somos capaces de superar nuestros pequeños malentendidos y nuestras rencillas? Nuestros actos de diálogo, de perdón, de reconciliación, son los ladrillos' que se utilizan para construir el edificio de la paz'', señaló el Papa en el Aula Pablo VI.
Francisco denunció que “por desgracia las fábricas de guerra no faltan''. ''La guerra es el resultado del odio, del egoísmo, del deseo de poseer más y más y dominar a los demás. Y ustedes para combatirla se comprometen a difundir la cultura de la inclusión, la reconciliación y el encuentro … Es un buen camino, que necesita coraje y esfuerzo, para que todos entiendan la necesidad de un cambio de mentalidad, para garantizar la seguridad de los niños en el planeta, en especial de los que viven en zonas de guerra y persecución'', indicó.
Explicó que un mundo de paz se construye primero en “el entorno en el que vivimos todos los días: la familia, la escuela, el patio, el gimnasio, el oratorio”.
Asimismo, alentó a acoger “a las personas que proceden de otros países y grupos étnicos, que tienen otras tradiciones y religiones”, fomentando el conocimiento, el diálogo y la inclusión de todos “de acuerdo con las leyes del Estado”.
Francisco también invitó a los menores a “interesarse en las necesidades de los más pobres, de los que sufren más y están abandonados, también de los que están lejos. Pienso en tantos coetáneos vuestros que sólo por el hecho de ser cristianos han sido expulsados de sus hogares, de sus países, y alguno ha sido asesinado porque tenía en mano la Biblia”. “Amar a los demás, especialmente de los más desfavorecidos, significa testimoniar que cada persona es un don de Dios. Cada persona'', subrayó.
El Papa recordó que la paz es un don de Dios que debe pedirse con confianza en la oración. “Por eso es importante no sólo ser testigos de la paz y el amor, sino también testigos de la oración. La oración es hablar con Dios, nuestro Padre que está en los cielos, y confiarle nuestros deseos, nuestras alegrías y tristezas. La oración es pedirle perdón cada vez que nos equivocamos y cometemos algún pecado, convencidos de que Él siempre perdona”, aseguró.
“Su bondad para con nosotros nos insta a ser, también nosotros, misericordiosos con nuestros hermanos, perdonándolos de corazón cuando nos ofenden o nos hacen daño. Y, por último la paz tiene un rostro y un corazón: el rostro y el corazón de Jesús, el Hijo de Dios, que murió en la cruz y resucitó para dar paz a todos los hombres y a toda la humanidad. Jesús es ‘nuestra paz’ porque ha derribado el muro de odio que separa a los hombres entre sí'', concluyó.
https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-a-los-ninos-es-humano-pelear-pero-no-terminen-el-dia-sin-hacer-la-paz-73354/
Es humano pelear, pero no terminen el día sin hacer la paz
"Jardín de los niños abortados"
El rezo del Papa Francisco ante el "Jardín de los niños abortados"
Un lugar donde los coreanos rezan
a los pequeños que no llegaron a nacer
Luego de despedirse de las personas con las que compartió una visita de unos 40 minutos en la Casa de la Esperanza en Kkotognae y antes de encontrarse con los religiosos de Corea, el Papa Francisco se detuvo este sábado unos minutos para rezar ante el llamado "Jardín de los Niños Abortados".
El Santo Padre bajó del papamóvil Kia en el que se transportaba para rezar unos minutos en este lugar, acompañado por un obispo coreano y por el sacerdote que lo está acompañando en esta visita para ayudarlo con la interpretación del idioma local.
Con las manos juntas sobre el pecho, el Papa Francisco rezó en silencio ante este lugar en el que hay una gran cantidad de cruces blancas y en donde se aprecia una bella imagen de la Sagrada Familia, también de color blanco.
En declaraciones a ACI Prensa, Kim Doh Woo, profesor de la "Escuela del amor" de Kottongnae, explicó que "en este lugar rezamos por los bebés, por los bebés que fueron asesinados por sus padres por medio del aborto".
"Muchas personas visitan este lugar y rezan por su bebé o por los bebés de otros. Esta cruz no es una tumba pero representa el alma de un bebé, así que uno puede rezarle a ellos porque ellos van al cielo. Entonces este es un lugar de oración".
Luego de rezar en este lugar, el Santo Padre se dirigió a la "Escuela del amor" de Kkotognae para encontrarse con miles de religiosos y religiosas de Corea del Sur.
Por Walter Sánchez Silva
Artículo originalmente publicado por Aciprensa
¿Las almas de los niños abortados van al Cielo?
El Papa san Juan Pablo II y la Comisión Teológica Internacional han afrontado la cuestión
Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento. A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz (Libro de la Sabiduría 3, 1-3)
Siempre he pensado que tenía un ejército de almas de niños no nacidos que me apoyaban en mi trabajo, intercediendo por mi ante Dios. Les rezo siempre para obtener las gracias que necesito para llevar a cabo este trabajo de llevar las almas a Cristo y a la curación. Al inicio sentía sólo la presencia de mi hijo, pero dado que han pasado años sé que detrás de este trabajo hay millones de almas – un ejército entero – que interceden y rezan constantemente por la curación y la reconciliación de sus familias.
Muchos de ahora los conozco de nombre. Rezo también ante las clínicas donde sé que han muerto. Ya no hablo de “niños que murieron aquí, sino de “Chris, el bebé de Sally”, o de “Mary, la niña de Tom”. Hay un vínculo personal tanto con el niño como con los padres.
Muchos hablan del status de las almas de los niños abortados. Algunos piensan que no hay posibilidades de que se encuentren en el cielo porque no están bautizados, pero como sucede con los Santos Inocentes, yo creo que el suyo ha sido un Bautismo de sangre y que Nuestros Salvador Misericordioso y Su Madre los abrazan en el momento de su muerte.
El Papa San Juan Pablo II dice, a los que han perdido un niño por el aborto, en la Evangelium vitae: “Comprenderéis que nada se ha perdido definitivamente y podréis también pedir perdón por vuestro hijo, que ahora vive en el Señor” (n. 99 en el texto original).
Recuerdo la primera vez que escuché estas palabras, “nada se ha perdido definitivamente”. Suscitaron en mi la esperanza de volverme a encontrar un día con mi hijo. Estamos hechos para el cielo, para la vida eterna con el Señor. Nuestro tiempo aquí es limitado, y gracias a Su misericordia podemos reconciliarnos con Él y con nuestros hijos.
Años después, el Vaticano ha cambiado la frase al número 99 de la Evangelium vitae –la que había dado tanto consuelo a las mujeres que lloraban la pérdida de un hijo no bautizado por espontaneo, nacimiento de un niño muerto o aborto. Parece que los teólogos pensaban que Juan Pablo II había ido demasiado lejos declarando que los niños no bautizados vivían en el Señor, lo que implicaba que estaban en el cielo.
Esta frase ha sido sustituida por una que habla de la misericordia de Dios y deja abierta la posibilidad de que los niños no bautizados puedan estar con el Señor: “Al mismo Padre y a su misericordia podéis confiar con esperanza a vuestro hijo”. No es poco esperar en la misericordia del Padre, obviamente, pero el pensamiento de la posibilidad de la separación eterna del propio niño es más de lo que muchas madres pueden soportar.
Gracias a Dios, en 2007 el papa Benedicto XVI aprobó una declaración de la Comisión Teológica Internacional titulada “La esperanza de la salvación para los niños que mueren sin Bautismo”. Aunque la nota n. 98 aprueba el lenguaje revisado de la Evangelium vitae, la “esperanza de la salvación” presenta numerosas razones, tomadas de la Escritura y de la Tradición, por las cuales es razonable esperar que estos niños vivan “en el Señor”. Más allá del hecho de que la Iglesia reverencia a los Santos Inocentes, los evangelios de Mateo y de Marcos están llenos de pasajes en los que Jesús habla amorosamente de los niños inocentes:
“Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos” (Mt 19, 14; cfr. Lc 18, 15-16); “El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí” (Mc 9, 37); “Os aseguro que si no cambiáis o no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 18, 3); “Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos” (Mt 18, 4); “si alguien escandaliza a uno de estos pequeños que creen en mí, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar” (Mt 18, 6); “Cuidaos de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque os aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial” (Mt 18, 10).
Además de eso, afirman (1) que la gracia de Dios está disponible a todos y (2) que Dios no nos pide hacer imposibles:
(Dios no ató su poder a los sacramentos, y por eso puede conferir el efecto de los sacramentos sin los sacramentos)[109]. Dios puede por tanto dar la gracia del Bautismo sin que el sacramento sea administrado, un hecho que debería ser especialmente recordado cuando la administración del Bautismo fuera imposible (La esperanza de la salvación para los niños que mueren sin Bautismo”, n. 82)
Obviamente, esto no hace que el aborto esté bien. El aborto nunca es un derecho o un bien, sino que revela la increíble misericordia de un Dios que ha muerto por nosotros, un Dios que nos permite reclamar lo que está perdido por el pecado, a la luz de Su perdón y Su misericordia.
Los niños que sufren cuando mueren pueden ser asimilados a Cristo sufriente, y cuando mueren de muerte violenta se puede decir que han sido bautizados con su propia sangre.
“El Bautismo para la salvación puede ser recibido in re o in voto” (n. 94). Cuando el sacramento del Bautismo es conferido a un niño, “la Iglesia profesa su fe e intercede con poder por el niño, realizando ese acto de fe del que el niño es incapaz”; “si un niño no bautizado es incapaz de un votum baptismi, entonces en virtud de los mismos vínculos de comunión, la Iglesia puede quizás interceder por el niño y expresar en su nombre un votum baptismi eficaz ante Dios” (n. 98).
Creo que un día encontraré a mi hijo Joshua y a todos los demás niños a cuyos padres he tenido la bendición de conocer a través de este trabajo. Visto que somos abrazados por el amor y la misericordia de Dios, creo que aprenderemos qué fundamentales han sido las oraciones y las intercesiones de nuestros hijos para unir las almas a Dios, un Dios que saca el bien de todas las cosas, incluso de los pecados más terribles, si se lo permitimos. Dios, cuyo deseo es reconciliarnos con Él, nos permitirá abrazar a nuestros hijos y vivir juntos por toda la eternidad alabándolo por Su misericordia.
Theresa Bonopartis es directora del programa de curación post-aborto Lumina y colabora en el desarrollo del modelo de ministerio post-aborto Entering Canaan.
http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/las-almas-de-los-ninos-abortados-van-al-cielo-5793799456423936?page=2





