En cierta ocasión Tomás Jefferson, quién entonces era presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, caminaba por una vía de la capital junto a un importante empresario. Mientras hablaban de diversos asuntos, un esclavo negro se cruzó con ellos y al reconocer al estadista lo saludó con gran cortesía. El presidente devolvió el saludo con mucha amabilidad y el empresario quedó sorprendido por el hecho, diciendo:
- Pero señor presidente, ¿Cómo es posible que usted se moleste siquiera en saludar a ese esclavo negro? - ¿Cree usted – contestó Jefferson – que es bueno que un esclavo supere a un presidente en normas de cortesía y urbanidad?
En nuestra vida cotidiana ¿somos capaces de comportarnos como el presidente o más bien pensamos como el empresario?
¿Cuántas veces juzgamos y tratamos a los demás en función de nuestra posición económica, laboral y/o social?
¿Cuántas veces dejamos de saludar al que barre en la calle o el que maneja un autobús?
¿Cuántas veces vemos con desdén al peatón que se nos atraviesa?
¿Cuántas veces tratamos a conserjes y personal doméstico como seres inferiores?
¿Cuántas veces en el trabajo damos a nuestros superiores un mejor trato que el que ofrecemos a nuestros subordinados?
¿Cuántas veces nuestros amigos reciben más atención que nuestra pareja o nuestros hijos?
¿Cuántas veces…….?
¿Seremos capaces un día de tratar a todo el mundo por igual sin importar el dinero, la posición social, el color de la piel, la nacionalidad, su posición política y/o su fe religiosa?
Publicado por Felipe Sangiorgi
Una lección de cortesía y urbanidad
2:38 p.m. |
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La Verdadera Riqueza
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El dinero nos puede cambiar.
2:16 p.m. |
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La Verdadera Riqueza
En cierta ocasión un joven pobre pero emprendedor fue a visitar a un viejo sabio, con quién inició una larga conversación. El joven le contó de sus sueños, sus deseos de superación y cómo pensaba volverse rico en unos pocos años. Lo tenía todo bien planeado: las metas que debía alcanzar, los caminos que debía seguir, el esfuerzo continuo que debía realizar. Es más, desde hacía ya un tiempo el joven se había puesto a trabajar con ahínco y ya tenía andado una parte del camino que se había trazado. El sabio observaba que en el joven confluían un enérgico entusiasmo, una consistente perseverancia y una claridad de ideas que sin lugar a dudas lo llevaría al éxito en su cometido. Luego de tanto hablar, el joven le dijo al viejo: - Se que cuando sea rico, cuando tenga dinero, joyas, oro y plata, mi vida va a cambiar. ¿Tendrá algún consejo para cuando llegue ese momento? Con calma y dulzura el viejo se levantó de su asiento, tomó al joven de la mano y lo acercó a la ventana. - Mira – le dijo -¿Qué ves?. - Veo gente – respondió el joven Entonces el sabio giró y lo llevó ante un espejo que se encontraba en una esquina de la sala, se apartó ligeramente y le preguntó: - ¿Y ahora qué ves? - Ahora me veo yo, me veo a mí mismo – dijo el joven con tono muy seguro. - ¿Entiendes? – preguntó el sabio – En la ventana hay vidrio y en el espejo hay vidrio. Pero el vidrio del espejo tiene un poco de plata. Y cuando hay un poco de plata uno deja de ver gente y comienza a verse solo a sí mismo. El dinero no es malo de por sí. Es necesario y bueno tener dinero. El problema es cuando toda nuestra existencia gira en torno al dinero, entonces sin darnos cuenta nos podemos volver sus esclavos. . Publicado por Felipe Sangiorgi
La juventud de hoy en día
1:40 p.m. |
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Motivación
1.- ''Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos. Ellos no se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos''. 2.- ''Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible.'' 3.- ''Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos'' 4.- ''Esta juventud esta malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura'' Estas cuatro frases fueron citadas por el médico inglés Ronald Gibson durante una conferencia sobre conflictos generacionales. Con risas nerviosas, cuchicheos, y movimientos afirmativos de sus cabezas, todos los presentes asintieron en que estas citas reflejaban con bastante certeza la situación de la juventud de los actuales momentos. Entonces el ponente informó el origen de sus citas: 1.- La primera es de Sócrates (470- 399 a. C.) 2.- La segunda es de Hesíodo (720 a. C.) 3.- La tercera es de un sacerdote del año 2000 a. C. 4.- La cuarta estaba escrita en un vaso de arcilla descubierto en las ruinas de Babilonia (Actual Bagdad) y con más de 4000 años de existencia. Estas citas parecen invitar a los padres a estar más tranquilos ya que “siempre fue así…”, sin embargo esto no nos exime de la responsabilidad de educar a nuestros hijos con los más profundos valores humanos, éticos, morales y religiosos. Así como nosotros lo hicimos a nuestro debido tiempo, cuando nuestros hijos lleguen a la madurez cambiarán también, siempre y cuando hayamos sembrado en ellos las semillas adecuadas… Publicado por Felipe Sangiorgi
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